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Verdaguer

- Día primaveral. Excursión a la Quinta Joana, en Vallvidrera, donde el poeta Jacint Verdaguer pasó sus últimos días de vida, del 17 de mayo -día en que cumplía los 57 años- al 10 de junio de 1902. Desde 1963 es una casa-museo dedicada al poeta, dependiente del Museo de Historia de Barcelona. El edificio y el jardín se hallan en un avanzado estado de decadencia no falta de belleza. En el jardín hay acacias, almeces, pinos de copas anchas y maternales, un ciprés en posición de saluda junto a la entrada, un palosanto indiano y un bosque oloroso de mimosas floridas. Ramon Miralles, hijo de Sarrià, cedió esta casa, mitad masía, mitad residencia de veraneo, al admirado mosén para aliviarlo de la dolencia pulmonar que sufría. Pero ni el buen clima de Vallvidrera ni el trío de médicos que asistía al escritor pudieron modificar el desenlace.

- En la planta baja hay una cocina económica. Todo desprende un aire preciso de modestia catalana. En la planta, la reconstrucción del estudio que el escritor tenía en el piso de la calle de Aragó, la chaise-longue en que debió de buscar el aliento perdido, más allá el altar dedicado a san Ramón (se trata de una reconstrucción, el original ardió en 1936), y junto al altar el crucifijo que el cura llevó en sus viajes a Cuba y Tierra Santa. Junto al oratorio se halla la habitación en que murió, con el aljibe y una mesita de cama sobre la que escribió sus últimos papeles. Un documento informa de que fue velado allí mismo por Josep Maria Folch i Torres y los pintores Casas y Utrillo. En el recorrido se encuentran vitrinas con copias de documentos y primeras ediciones de sus obras. Pocos objetos personales. Y algún detalle kitsch, como un diorama de la Associació de Pessebristes que representa el nacimiento del Niño en el establo de una masía en la que mosén Cinto lee junto al fuego. La visita a la casa es gratis (sábados, domingos y festivos, de 10.00 a 14.00 horas; el resto de días, a convenir). La guía que atiende informa de que próximamente debe procederse a la rehabilitación del edificio.

- Otras curiosidades del lugar: el Asteroide 38.671, avistado en 2000 en L'Ametlla de Mar, fue bautizado con el nombre de Verdaguer. Demasiado poco. Nos cuesta insuflar vida al pasado. Los reyes en casas-museo de artistas son los ingleses, aunque los italianos no les van a la zaga. Recuerdo la casa de Pavese en Santo Stefano Belbo, la de Puccini en Torre del Lago o la de Verdi en Sant'Agata. Comparada con ellas, a la Quinta Juana le falta vida. Pero la excursión es agradable. Justo debajo de la casa hay un merendero -ahora llamado berenador- de diseño, la mar de agradable, junto a una gran explanada en la que los niños juegan, ajenos a la torturada vida de un poeta atlante que cargó sobre sus espaldas la literatura catalana moderna sin dejar de considerarse un gusano. Sum vermis, escribió. Así nos va

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 23 de febrero de 2008.

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