Los ciclistas podrán cotejar su ADN con la sangre de la Operación Puerto

Jueces de la Audiencia sostienen que la medida sería una opción "voluntaria" de los deportistas

Diferentes jueces de la Audiencia de Madrid -la instancia que la pasada semana ordenó reabrir la Operación Puerto- entienden que es factible permitir a cualquier ciclista que lo desee cotejar su ADN con las 200 bolsas de sangre halladas en las consultas del médico Eufemiano Fuentes. En ningún caso sería obligatorio, puesto que, según sostienen los jueces consultados, eso supondría "una invasión ilegítima en la intimidad" de deportistas que no han cometido ningún delito.

En España, hoy, sí es delito doparse, pero no lo era cuando estalló la Operación Puerto, en mayo de 2006. Meses después se tipificó como tal tras un escándalo que terminó con la mayor trama mundial de dopaje en el ciclismo, con 60 corredores implicados.

En su día, el juez rechazó, a petición del fiscal, que existiera esa posibilidad

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Este criterio judicial, en el caso de que algún ciclista pidiera oficialmente someterse a esa prueba, permitiría dar un vuelco considerable al caso. Sería una vía para que los ciclistas, voluntariamente, puedan demostrar su inocencia. Un cauce que les fue denegado en su momento por el juez Antonio Serrano, el titular del Juzgado de Instrucción número 31 de Madrid, al que la Audiencia ha devuelto el caso.

Serrano se negó a pesar de la petición de la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia, que dirige Manuel Moix. La argumentación de esta fiscalía coincidía con la que ahora expresan jueces de la Audiencia consultados por EL PAÍS. Serrano rechazó esa posibilidad y decretó el archivo cuando apenas habían testificado una decena de ciclistas. El juez se limitó a enviar un cuestionario a los ciclistas para saber si eran clientes de Fuentes y, en su caso, si habían tenido algún problema de salud debido a las autotransfusiones sanguíneas. En vez de tomarles declaración en Madrid, optó por el cuestionario, vía exhorto judicial, porque muchos viven fuera de Madrid y de España.

La prueba del ADN permitiría conocer con precisión a qué deportistas corresponden las 200 bolsas de sangre. Es decir, concretar sin margen de error qué ciclistas pasaban por la consulta de Fuentes y la del hematólogo José Luis Merino Batres para hacerse autotransfusiones de sangre con altas concentraciones de glóbulos rojos, lo que también está considerado dopaje.

Para la Audiencia, como figura en el auto con el que ordenó la reapertura del caso, los ciclistas son testigos en la causa y no inculpados. Aunque ello, según el tribunal, no impide que su conducta -doparse- sea susceptible de sanción por parte de las autoridades administrativas o deportivas. En definitiva, las sanciones no son un tema penal.

Dado que los ciclistas son testigos, el problema que se plantea ahora es qué ocurre con las bolsas de sangre que hay depositadas en un laboratorio de Barcelona. De momento, están a disposición del Juzgado de Instrucción numero 31 de Madrid.

A este juzgado le corresponde ahora, por orden de la Audiencia, averiguar si existe un delito contra la salud por cómo los médicos implicados en la trama -Fuentes y Batres- conservaron la sangre. Cuando se destapó la Operación Puerto, salieron a la luz como implicados los nombres de casi 60 ciclistas, entre ellos el alemán Jan Ullrich, el italiano Ivan Basso y los españoles Óscar Sevilla y Francisco Mancebo.

A ciencia cierta, se sabe que seis de las 200 bolsas de sangre pertenecen a Ullrich y que otras son de Basso. Lo del alemán se conoce porque la Audiencia de Madrid autorizó a la justicia de Alemania para que viniese a España y recogiera muestras de la sangre de las bolsas que Fuentes relacionaba con el germano. Alemania efectuó la prueba del ADN a esa sangre y llegó a la convicción de que la misma pertenecía a Ullrich. Basso no se ha sometido a esa prueba, pero ha admitido que otras bolsas son suyas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 21 de febrero de 2008.

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