"Queremos saber"

Un dirigente deportivo español, al enterarse de la nueva, reaccionó con rapidez. "Ningún ciclista acudirá a demostrar su inocencia", dijo, subestimando quizás la capacidad de convicción de la presión que ejercerán tanto la Unión Ciclista Internacional (UCI) y el Tour, unidos en esta tesitura, como los medios de comunicación. Como se oye por la megafonía de los aeropuertos, "en su propio interés", a muchos más les valdrá pasar por el despacho del juez con el ADN en la boca.

Si el cotejo de su ADN con las bolsas será la única forma de la que dispongan para demostrar su inocencia muchos corredores, que se consideran injustamente acusados, ya que en este asunto se han intercambiado los papeles -no es el acusador quien debe probar la culpabilidad, no es el juez el que acepta una rogación-, para el mundo del ciclismo, aún convulsionado por la Operación Puerto, será la única manera de colmar las lagunas de curiosidad que hasta ahora sólo se han cubierto con rumores.

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"Queremos saber" podría ser el lema de la campaña. Queremos saber quién se esconde detrás de los apodos y números rotulados en las bolsas de sangre. Sabemos quiénes eran el hijo de Rudicio -Jan Ullrich, que se sometió a un ADN en Alemania-, Birillo- Iván Basso, que confesó amenazado-, Bella -Jan Jacksche- y Zapatero -Scarponi-, pero sobre la personalidad de Nicolás, Sevillano, Sancti Petri, RH, César, Urko, Piti, Goku, Bella, Sansone, Huerta, Búfalo o Clasicómano no hay más que sospechas, unas más fundadas que otras, pero sospechas.

Algunos de los sospechosos siguen corriendo, otros se han retirado y los pocos que se mantienen en equipos ProTour han firmado una carta ética por la que se comprometen a entregar su ADN si se lo piden las autoridades judiciales. En caso de no hacerlo, entregarían a la UCI el sueldo de un año. En este caso no se trata de una petición estricta, pero sí de una invitación indirecta, de una puerta abierta para que abandonen el limbo.

El único problema será que algunos verdaderamente implicados, y contra los que hay pruebas del tipo programaciones dopantes o calendarios sospechosos, podrán salir limpios del engorro simplemente porque en el momento de la redada no había bolsas suyas en los arcones de Eufemiano Fuentes o porque la tenían guardada en otras localizaciones a las que la Guardia Civil no pudo llegar.

De todas maneras, como dijo Jaime Lissavetzky, el secretario de Estado para el Deporte, la decisión judicial de permitir el cotejo del ADN es "una buena noticia". "Si se prueba la culpabilidad de algunos deportistas, se les abrirá un expediente y se les sancionará. Y podremos por fin cerrar el capítulo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 21 de febrero de 2008.

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