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Reportaje:

Rossi liquida su deuda

El motociclista acuerda con el fisco italiano abonar 35 millones por impuestos impagados

Valentino Rossi se ha quitado un peso de encima. Una carga enorme. De 35 millones de euros. Ésa es la cifra pactada que el motociclista italiano, de 28 años, deberá pagar a la Hacienda de su país por los impuestos que no abonó entre 2001 y 2004. El acuerdo, que Rossi firmó ayer en la oficina fiscal de Pésaro, notifica que 19 de esos 35 millones corresponden a impuestos no pagados en ese periodo, mientras que los 16 restantes son la cifra estimada a la que debe hacer frente por los de 2005 y 2006. Además, se compromete a realizar la declaración de la renta de 2007 en Italia. De esta forma, Il Dottore, un icono mundial, el piloto de los rizos rubios y la eterna sonrisa, da carpetazo al asunto que más le ha descentrado tanto dentro como fuera del asfalto y que ya amenazaba con desquiciarle.

El piloto ingresa unos 30 millones anuales, una mitad de Yamaha y la otra por publicidad

La policía demostró que vivía la mayor parte del tiempo en su país, no en Londres

Es escándalo pilló a Rossi literalmente en bermudas. La noticia estalló el pasado agosto, durante la época del Campeonato del Mundo de MotoGP en el que no hay carreras y mientras él disfrutaba de las playas de Ibiza y de la villa que posee en la isla. La agencia tributaria estaba sometiéndole a una investigación para determinar si era culpable de un delito de evasión de impuestos al tiempo que la delegación de Hacienda de Pésaro-Urbino, su localidad natal, le reclamaba más de 110 millones en concepto de impuestos impagados, multas y recargos.

Rossi salió de la isla a la carrera y pocos días más tarde mandó una cinta a varias televisiones italianas con un mensaje grabado en su apartamento de Londres en el que, muy nervioso, proclamaba su inocencia y arremetía contra los medios de comunicación que habían aireado sus trapos sucios.

Las indagaciones de la policía concluyeron con que, efectivamente, Rossi vivía en Italia y no en el Reino Unido y que, además, había cobrado mucho dinero por derechos de imagen y publicidad sin haber tributado. Entre otras muchas evidencias, las pesquisas desvelaron que la mayoría de los vehículos, más de diez, que se encontraron en el garaje de las fincas que posee en Italia estaban asegurados a su nombre en Pésaro.

"Estoy encantado por cómo se ha resuelto el problema. De esta forma, todo estará más tranquilo y podré concentrarme en mi trabajo, en las carreras", sedijo ayer el piloto de Yamaha, que, sin la menor vergüenza, aseguró que volverá a fijar su residencia en Italia. "Por una serie de razones, ya tenía decidido regresar. Londres es una ciudad muy interesante, pero pasar más tiempo con mi familia y amigos se ha convertido en una necesidad cada vez más importante porque mis obligaciones ya me mantienen más de medio año fuera de casa", destacó, aliviado.

Tras haber liquidado su deuda con el fisco, el heptacampeón mundial parece haber encauzado su trayectoria hacia el éxito, una senda de la que comenzó a desviarse en el circuito valenciano de Cheste el 5 de noviembre de 2006. Aquel domingo se cayó, perdió su primer título en seis años -el estadounidense Nicky Hayden se proclamó campeón- y el mundo giró en su contra. A sus apuros deportivos en una Yamaha no suficientemente competitiva se añadieron otros personales, como la rotura con Adriana, su novia de siempre.

Tras el repaso que le dio el australiano Casey Stoner la pasada temporada subido a una Ducati que volaba, Rossi dio un golpe de efecto al terminar el año y cambió de suministrador de neumáticos: de Michelin a Bridgestone. Ahora, cuando falta menos de un mes para que el Mundial de 2008 arranque en Qatar -el 9 de marzo, de noche-, estará esta semana en Jerez, desde el sábado hasta el lunes, junto a los demás pilotos, para llevar a cabo los entrenamientos oficiales programados en el circuito andaluz.

En estos ensayos es en los que está previsto que reaparezca Dani Pedrosa, que lleva sin subirse a su Honda RC212 V desde el 22 de enero, cuando se fracturó el segundo metacarpiano de la mano derecha al sufrir un accidente mientras rodaba en el circuito malayo de Sepang. Tras regresar a Barcelona, donde fue operado en la clínica Dexeus por el doctor Xavier Mir, comenzó su rehabilitación y se vio obligado a dejar el desarrollo de la nueva moto en manos de Hayden, su compañero de equipo. Tras pasar la pertinente revisión el lunes, los doctores le dieron al fin el visto bueno para que vuelva a correr y, de paso, a asumir los galones que se le suponen al primer piloto de Honda.

Quien seguro que no estará en Jerez será Gibo Badioli, ex mánager de Rossi y asesor de todos los negocios que tenía el 46 hasta que Hacienda le acorraló.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 13 de febrero de 2008