Entrevista:ALMUERZO CON... REIJO KEMPPINEN

"Los británicos aman a Europa en secreto"

Reijo Kemppinen mira con ojos de pillo inteligente desde sus dos metros de altura. Periodista reconvertido a diplomático, ejerce el variopinto cargo de embajador -en puridad, representante- de la Comisión Europea en el Reino Unido, probablemente el socio más euroescéptico de la Unión Europea. Visto con ojos londinenses, el suyo es potencialmente uno de los cargos más despreciables de la Tierra.

El enviado de la UE en Londres sobrevive como puede al euroescepticismo

Kemppinen parece tener todo el pragmatismo que a media comida le acabará negando a los ingleses y elige para la charla un restaurante italiano: pocas complicaciones, éxito asegurado, a tiro de piedra de su oficina en Westminster, el barrio político de Londres. El Quirinale es un sitio de mediano tamaño y sorprendente luminosidad para ser un sótano. Clientela de negocios, irradia pureza, eficacia y el ruido justo. La carta no es larga, facilitando la tarea a unos parroquianos que están ahí para hablar más que para comer. Kemppinen elige salmón a la parrilla, una opción muy nórdica pero poco tentadora para este corresponsal, que se decanta por unas vieiras salteadas acompañadas de una ligera -y escasa, por cierto- crema de alcachofas de Jerusalén, que ni son alcachofas ni son de Jerusalén.

El embajador comunitario llegó a Londres hace dos años con cierta aprensión, pero cree que ser finlandés ha sido para él una gran ventaja: "Tienen cierta fascinación por los nórdicos. Admiran de nosotros cosas como la guerra con Rusia, Nokia y el sistema educativo. Eso me facilita las cosas. Aquí muchas veces juzgan lo que dices en función de lo que eres". Entre sus tareas está la de verse con los talentos más antieuropeos del país, como Trevor Cavanagh, del diario ultra nacionalista The Sun. "Tuve con él una inteligente discusión en la que estábamos de acuerdo en casi todos los hechos y casi ninguna de las conclusiones", ironiza.

En el Reino Unido ha encontrado "más ignorancia que animosidad". "En un programa de radio de la BBC primero me presentaron como comisario europeo y yo no dije nada, luego me insistió la presentadora en que si yo era el comisario qué había pasado con Neil Kinnock [comisario británico años atrás] y al final me felicitó por los éxitos del Festival de la Canción de Eurovisión".

Con el tiempo ha llegado a la conclusión de que "éste es un país más europeo de lo que la prensa admite". "Aman Europa en secreto. Lo pueden admitir en privado, pero no en público", asegura. "El problema es que aquí, gobierno se escribe con minúscula. Es un mal necesario". Y si ese Gobierno ni siquiera es británico, aún peor.

Kemppinen cree que, en contra de lo que se suele decir, los ingleses son más emocionales que pragmáticos y cuestiona el cacareado europeísmo escocés: "Los políticos escoceses son europeístas, pero no sé si la población lo es tanto". Quizá esa tendencia a lo emocional es lo que hace que la UE se haya visto obligada a comprar todo un inmueble para las oficinas comunitarias en Londres, porque si alquila un bloque con otros inquilinos no le permiten izar la bandera europea, "por si eso pudiera herir la sensibilidad de otros inquilinos". La ironía es que el edificio elegido fue la sede del Partido Conservador, ¡en tiempos de Margaret Thatcher!

Restaurante Quirinale. Londres

- Vieiras con crema de alcachofas: 19,50 libras

- Salmón a la parrilla: 16,00

- Dos vasos de vino: 9,00 - Agua con gas: 3,50 libras

- Cafés: 5,25 libras

- Servicio: 6,66 libras

Total con IVA: 59,91 libras (79,40 euros)

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0006, 06 de febrero de 2008.