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Moratinos tacha de "fundamentalista" a la jerarquía del catolicismo español

El Gobierno protesta ante el Vaticano por la 'Nota' episcopal sobre las elecciones

La llamada Nota de los obispos ante las próximas elecciones y las reacciones posteriores están dejando la misma huella en el ánimo del episcopado que del Gobierno. Los primeros se sienten "insultados y vapuleados" por los socialistas, y el Ejecutivo que preside José Luis Rodríguez Zapatero dice que está "indignado y perplejo". Las consecuencias de la trifulca dialéctica, que ayer arreció en varios frentes, están alcanzando, además, cotas diplomáticas, con una protesta formal del embajador de España ante la Santa Sede.

El ministro Bermejo dice que no se tomarán "decisiones en caliente"

Lo anunció ayer el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos. Quien expresó en el Vaticano, de manera formal, "el sentimiento de perplejidad y sorpresa" del Gobierno por la postura de los obispos fue el embajador Francisco Vázquez, informó el ministro. "Queremos mantener un mejor nivel de la relación con la Santa Sede, pero no entendemos esta postura", añadió.

La Conferencia Episcopal emitió el jueves pasado su habitual Nota preelectoral con orientaciones al votante católico, en esta ocasión execrando en apenas cinco líneas de toda posibilidad de diálogo con ETA. Dice la Nota: "Una sociedad que quiera ser libre y justa no puede reconocer explícita ni implícitamente a una organización terrorista como representante político de ningún sector de la población, ni puede tenerla como interlocutor político".

El Gobierno entendió este punto del documento episcopal como una crítica a su política antiterrorista e, incluso, como una incitación a votar al PP.

Moratinos, de visita ayer en Rute (Córdoba), manifestó su opinión "como católico, no sólo como militante socialista". Dijo: "Quiero expresar mi indignación y perplejidad, porque no creo que ningún católico del siglo XXI lo pueda entender".

El ministro calificó a la jerarquía de "integrista, fundamentalista, neoconservadora, que ni siquiera puede representar al sentimiento de la mayoría de los católicos españoles", y sostuvo que no se puede identificar, como católico, "con alguien que utiliza políticamente el terrorismo para dividir a todos los demócratas españoles", informa Efe.

El mismo reproche y con parecida dureza lo reiteraron ayer en sendas declaraciones públicas el presidente del Gobierno, su vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, y el ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo.

Sobre posibles medidas diplomáticas ante la actitud de los prelados, como una hipotética denuncia de los acuerdos que regulan desde 1999 las relaciones de España y el Estado de la Santa Sede, Fernández Bermejo afirmó que el Gobierno "no acostumbra a tomar decisiones en caliente".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 3 de febrero de 2008