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Obispo José Sánchez: "Han dicho de nosotros cosas terribles"

Distorsión de sus palabras e intenciones, vapuleo, insultos y chacotas en boca del presidente Rodríguez Zapatero. El obispo José Sánchez, uno de los prelados más respetados y con mayor proyección pública -fue secretario general y portavoz de la Conferencia Episcopal Española (CEE) entre 1993 a 1999-, expresó ayer con esas palabras el sentimiento de pena con que la jerarquía asiste a la polémica ocasionada por su Nota del jueves.

"Han dicho de nosotros cosas terribles. Nos han insultado con los peores epítetos que hay en el peor de los diccionarios", concluyó Sánchez, obispo de Sigüenza-Guadalajara y uno de los redactores de la Nota episcopal como miembro, junto a otros 22 altos eclesiásticos, de la Comisión Permanente Episcopal.

José Sánchez (Fuenteguinaldo, Salamanca, 1934), recordó ayer sus veinte años de capellán de emigrantes españoles en Alemania para sostener que lo dicho estos días contra la jerarquía del catolicismo "no es normal en democracia", ni tampoco la manipulación de una orientación doctrinal. Señalando directamente a Rodríguez Zapatero, pidió que se lea con atención un documento que, insistió, empieza afirmando el "respeto a quienes ven las cosas de otra manera" y que propone libremente la manera de ver las cosas por los obispos "sin que nadie se sienta amenazado ni nuestra intervención sea interpretada como una ofensa o como un peligro para la libertad de los demás". Añadió: "Le digo al presidente que, por favor, no utilice a los obispos para agitar a las masas. No es bueno para el país. En un mitin de campaña electoral, hacer chacota de los obispos recabando el aplauso de gente entregada puede tener efectos muy perjudiciales para el equilibrio del país".

Durante una entrevista en la cadena SER, Sánchez dijo, además, que la Nota episcopal no suponía juzgar "ningún hecho". "Damos doctrina pura, y el que se sienta aludido, cosa suya es", aseguró. También acusó al presidente del Gobierno de "poner un sambenito a un grupo significativo como es el de los obispos".

Ni los prelados catalanes, en ocasiones distantes de la línea oficial del conjunto de la Iglesia española, se han desmarcado de la Conferencia Episcopal, informa Miquel Noguer. Los obispos catalanes se han alineado por completo con las directrices del pasado jueves y sólo han llegado a pedir que no se interpreten sus recomendaciones en clave limitadora de la libertad de voto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 3 de febrero de 2008