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Entrevista:Hamid Karzai | PRESIDENTE DE AFGANISTÁN | ENTREVISTA

"La guerra antiterrorista no se libra sólo en Afganistán, sino en todas partes"

Hamid Karzai, presidente de Afganistán, ha asistido esta semana al Foro Económico Mundial que se desarrolla en Davos (Suiza), donde, el pasado martes, se celebró esta entrevista, que gira en torno a la explosiva situación en su país y en el vecino Pakistán.

Pregunta. El presidente de Pakistán, Pervez Musharraf, asegura que ustedes han alcanzado un acuerdo sobre cómo combatir a los talibanes y Al Qaeda. ¿Es estos cierto o o se trata más bien de una afirmación retórica?

Respuesta. Mantuve un encuentro muy constructivo hace poco tiempo con el presidente Musharraf en Islamabad. Encontré un mayor reconocimiento por su parte del problema y una urgencia nueva por su parte de hacer frente al terrorismo en Pakistán. Mi esperanza es que Pakistán adopte, a partir de ahora, una línea de actuación más dura y más clara, con la perspectiva de conseguir una región libre de extremismos utilizados con fines políticos. Si Pakistán diera un solo paso en esa dirección, nosotros en Afganistán daríamos muchos más para reforzarla.

"Afganistán no es un santuario para los terroristas. Lo fue en el pasado, pero está desmantelado como tal"

P. En una conversación mantenida con Benazir Bhutto poco antes de su asesinato, me dijo que la política de "profundidad estratégica", por la que Pakistán alentaba a los talibanes en Afganistán como amortiguador de seguridad frente a India, era todavía apoyada por algunos cargos relevantes de los servicios de inteligencia paquistaníes. Afirmó también que ella, cuando se convirtiese en primera ministra, acabaría con esa política que se había vuelto en contra, creando una "amenaza estratégica" para Pakistán, con los talibanes y Al Qaeda desestabilizando su propio país. Estabilidad y democracia en Afganistán eran la mejor solución a las preocupaciones de Pakistán, en su opinión. ¿Está de acuerdo con su planteamiento sobre cuál es la fuente del problema?

R. Si lo que quiso decir es que la política de profundidad estratégica estaba ligada a la promoción del extremismo religioso y que ahora se había vuelto en contra de Pakistán, estaba en lo cierto. Eso es exactamente lo que debemos afrontar en estos momentos. La utilización del extremismo como vía para conseguir un objetivo no te va a acercar a su consecución. Nos va a causar daño a todos, como ahora le ocurre a Pakistán. Los talibanes, en su versión original, eran ortodoxos, no extremistas. No tienen una ideología de odio contra los demás o de utilizar armas contra otras personas. Tali significa estudiante de una escuela religiosa que se convierte en una persona docta en materia religiosa. Eso no es radicalismo. El radicalismo tiene que ver con la motivación, inspirada por una determinada creencia. Por desgracia, este radicalismo se ha utilizado como arma por otras personas en las últimas tres décadas, y en primer lugar por Occidente en su conflicto con la Unión Soviética, cuando apoyó a los elementos radicales de los muyahidin; más tarde, como decía Bhutto, fue utilizado en la teoría de la profundidad estratégica. Por tanto, es importante distinguir entre los dos talibanes. Para que Pakistán y Afganistán tengan una relación en la que sean recíprocamente confidentes, tenemos que superar ese concepto de profundidad estratégica y la utilización de elementos radicales como agentes para obtener objetivos políticos de mayor calado. Afganistán pondrá todo de su parte y dará toda clase de garantías de que, convertido en un país estable y próspero, será un activo importante para Pakistán, y no un rival de sus intereses. Tener una política como la que mantienen Francia y Alemania, antiguos enemigos que en la actualidad cooperan en Europa, será mucho mejor para nuestra seguridad. Ésa es mi forma de ver esta región, y esta visión de las cosas será la que derrote a los extremistas. Benazir Bhutto tenía toda la razón.

P. ¿Qué es lo que Afganistán necesita con más urgencia de Occidente?

R. Por encima de todo, necesitamos ayuda para levantar nuestro capital humano y nuestras instituciones: el ejército, la policía, la administración, los jueces, etcétera. Tenemos que conseguir la normalidad institucional. Aunque la situación ha mejorado en los últimos tiempos, el bombardeo accidental de civiles afganos por la OTAN o las tropas americanas -cosa que ocurrió porque no hay suficientes tropas sobre el terreno- es algo especialmente doloroso. Sin embargo, no estoy seguro de que la respuesta sea enviar más tropas. Para nosotros, la guerra no está aquí, está por todas partes. Por otro lado, los esfuerzos hay que concentrarlos en los santuarios y en los campos de entrenamiento. Afganistán no es un santuario. Lo fue en el pasado, pero está desmantelado como tal.

P. ¿Dónde cree usted que está Osama Bin Laden?

R. No está en Afganistán. No puede esconderse aquí. Por tanto, debe de encontrarse en un lugar donde se pueda esconder. -

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 27 de enero de 2008