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Necrológica:

Artiom Serguéiev, general estalinista y yerno de Pasionaria

"Sirvo a la Unión Soviética" fueron las últimas palabras que pronunció el general mayor Artiom Serguéiev, de 86 años, poco antes de fallecer la semana pasada. Yacía en su lecho cuando un grupo de camaradas comunistas fueron a visitarle y le prendieron en el pijama una medalla con el busto de Stalin, el dirigente soviético que había sido su tutor y padre adoptivo.

Entonces el veterano general reunió fuerzas para incorporarse y recordar la causa a la que había consagrado su vida. La escena emocionó a Rubén, uno de los tres hijos que el militar tuvo de su matrimonio en 1951 con Amaya, la hija de Dolores Ibárruri, la Pasionaria, que reside en España, pero que se desplazó a Moscú para asistir al entierro de su ex esposo. Los otros dos hijos son Fiodor y Dolores.

Artiom Serguéiev era hijo de Fiodor Serguéiev, un bolchevique histórico desterrado por el régimen zarista a Siberia. Consagró su vida a la revolución y mereció el honor de estar enterrado en los muros del Kremlin, tras fallecer cuando probaba una locomotora con un motor de aviación. Félix Dzherzhinski, el jefe de la Checa, atribuyó el accidente a los troskistas, pero fuera como fuera Lenin encargó a Stalin que se ocupara de educar como "un comunista" al pequeño Artiom, que tenía un año. Artiom se convirtió en el hijo adoptivo de Stalin y vivió con la familia del líder soviético. En 2007 publicó un libro titulado Conversaciones sobre Stalin.

En la década de los treinta, Artiom residió durante algún tiempo en la Casa de la Ribera, el sombrío edificio situado a las orillas del Moscova destinado a los dirigentes comunistas, muchos de los cuales desaparecían por la noche víctimas de las grandes purgas. Fue en aquel edificio inmortalizado por el escritor Yuri Trífonov, donde, siendo un adolescente, Artiom conoció a Rubén Ruiz Ibárruri, el hijo de la Pasionaria a finales de los años treinta. Ambos jóvenes lucharían juntos en 1941 contra los invasores alemanes. Gracias a Rubén, Fiodor conoció a Amaya, que sería su mujer.

Serguéiev estudió en una escuela especial de artillería de Moscú, y en 1940 se licenció en la academia de artillería de Leningrado. En 1954 se graduó en la Academia Militar Superior Voroshilov (la academia del Estado Mayor). Durante la II Guerra Mundial fue herido en varias ocasiones y luchó como partisano en Bielorrusia. Tras la guerra, fue destinado a Ucrania Occidental, donde participó en la lucha contra la guerrilla nacionalista. Entre 1960 y 1965 fue el jefe de las fuerzas antiaéreas que vigilaban la gigantesca y secreta empresa de producción de misiles Iuzhmash, en Ucrania, justo en la época en que aquella industria aseguró la paridad estratégica nuclear entre EE UU y la URSS, según cuenta Rubén, que residió junto con su padre en la ciudad ucrania de Jarkov. En 1940, Artiom Serguéiev ingresó en el Partido Comunista y en 1981 se jubiló como militar.

El diario Sovietskaia Rossia (La Rusia Soviética), del que Serguéiev era suscriptor, le dedicó una necrológica en la que subrayaba que "jugó un enorme papel Iosif Vissarionovich Stalin, por el que Serguéiev mantuvo un profundo respeto, irritándose por la desenfrenada campaña de calumnias, que los demócratas lanzaron sobre nuestra historia soviética y personalmente sobre Stalin". Serguéiev, según el periódico, hizo todo lo que "de él dependía para oponerse a esta oleada de calumnias".

Serguéiev admiró a la Pasionaria por su talento, voluntad y valentía y, según Rubén, recordaba jocosamente que en una ocasión, cuando Dolores apareció por sorpresa en su dacha de las afueras de Moscú, fue ella la que consiguió asustar al fiero perro de la familia y no al revés.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 26 de enero de 2008