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Reportaje:

Madrid-Kabul, la nueva y oculta ruta de la 'yihad'

Paquistaníes residentes en España entrenan en Afganistán

Jóvenes paquistaníes residentes en España y pertenecientes a la corriente Takfir Wal Hijra (Anatema y Exilio), la más radical del movimiento fundamentalista, han viajado a campos terroristas de Al Qaeda en Afganistán para recibir entrenamiento terrorista, según fuentes de los servicios de inteligencia consultadas por EL PAÍS. El objetivo de estos viajes es obtener formación en el manejo de armas y explosivos y regresar a España o a otros países de Europa para perpetrar ataques terroristas.

Estos jóvenes islamistas, algunos de segunda generación, abandonan el entorno de sus comunidades, en diversos lugares de España, y no vuelven a aparecer, señalan las fuentes consultadas. "Un viaje de peregrinación a la Meca o la excusa de regresar a su país para visitar a un familiar enfermo son los argumentos más utilizados. De pronto es como si se los hubiera tragado la tierra", señala un oficial de inteligencia que destaca la dificultad de seguir su rastro y reconoce que estas investigaciones no están judicializadas.

"De pronto desaparecen. Es como si se los hubiera tragado la tierra"

Se adiestran en armas y explosivos y regresan para cometer atentados

El entrenamiento de terroristas en Afganistán y poblaciones fronterizas de Pakistán con ese país es una novedad en España y, según los analistas, obedece al reciente resurgimiento del movimiento talibán. "Al Qaeda ha recuperado su fuerza en Afganistán y aquí algunos sueñan con acudir en su ayuda. Se ha convertido en un nuevo frente de referencia", señala un responsable de la lucha antiterrorista.

La ventaja de viajar a Afganistán radica en que es más fácil llegar hasta un campo de Al Qaeda en ese país que en Irak, sobre todo para los yihadistas paquistaníes. La frontera Siria cada vez está más vigilada y las detenciones de voluntarios se suceden. "La situación de bloqueo producida por desarticulaciones de redes de apoyo en Siria y Turquía ha provocado un colapso en la entrada de voluntarios procedentes de Europa y norte de África", señala un informe policial.

"En España observamos a voluntarios que no han logrado entrar en Irak. Les denominamos frustrados y también son peligrosos. Ahora buscan otros países donde formarse para la yihad", asegura un agente. Y ahí está el recuperado vivero de Afganistán, el antiguo gran centro de entrenamiento terrorista de Al Qaeda hasta la intervención de EE UU tras 11-S en 2001. Hasta ahora, los servicios de información habían detectado viajes de voluntarios a Irak para unirse a la insurgencia y a la red del fallecido Al Zarqaui o a los campos de entrenamiento en el Sahel africano, el desierto en el que los jefes de Al Qaeda en el Magreb, procedentes del antiguo Grupo Salafista para la Predicación y el Combate, entrenan a sus hombres huyendo del ejército argelino.

De los yihadistas paquistaníes residentes en España se sabe muy poco. La Comisaría General de Información de la Policía los definía así en un reciente informe confidencial: "Se sigue evaluando las actividades de la población paquistaní y bangladesí en nuestro país. Se ha detectado un incremento en la participación de individuos de dichas nacionalidades en actividades proselitistas de índole radical".

Y como una premonición advertían: "Es evidente una reflotación de los grupos terroristas paquistaníes en el exterior, seguramente siguiendo directrices de Al Qaeda que busca colocar otro frente de yihadismo internacional alternativo a sus redes norteafricanas".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 20 de enero de 2008