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Crisis en el Ayuntamiento de Madrid

El amago de cese del alcalde sume al Consistorio en la incertidumbre

Ana Botella sería la primera regidora de Madrid si Gallardón dimite tras el 9-M

La noticia explotó en el Ayuntamiento. Y la primera reacción de todo el equipo de gobierno fue la sorpresa. Nadie esperaba un desenlace tan sangriento y claro al asunto de la ambición nacional de Alberto Ruiz-Gallardón. Ni sus detractores. A partir de ahí, las reacciones ya fueron variando en el seno del grupo municipal del PP (34 concejales), donde se distinguen tres sectores: los que apoyan al alcalde sin fisuras -entre ellos, sus ocho ediles de gobierno, que llevan años a su lado, primero en la Comunidad y ahora en el Ayuntamiento-, los que no se significan y los que están de parte de su gran rival, Esperanza Aguirre (algunos de ellos, puestos directamente en la lista electoral por la presidenta). Más o menos repartidos al 30%.

La incertidumbre viene por dos lados: si finalmente el alcalde dimite, ¿se irán con él sus concejales de gobierno? Y, sobre todo, ¿quién le sustituirá? La respuesta a la primera pregunta es aún una incógnita -algunos de ellos barajan abandonar, pero prefieren no adelantarse a la decisión de su jefe-. La segunda es clarísima: a Ruiz-Gallardón lo relevaría Ana Botella, número dos de la lista electoral en 2007.

El alcalde recibió el aliento de sus concejales fieles minutos después de reconocer públicamente su derrota ante Aguirre. Varios de los ediles con cartera de gobierno se acercaron a la sede del Ayuntamiento, en el Palacio de Correos, para abrazar a Ruiz-Gallardón y lamentarse "por el curso que ha tomado el PP", según contó uno de ellos. "Alcalde, si tú te vas yo también", repitieron algunos de los presentes. Él les dijo que aún no ha tomado una decisión sobre su futuro, que lo que le pide el cuerpo es irse, pero que quiere esperar al 10 de marzo, después de unas elecciones que serán clave para el PP, para hacer "una reflexión" al respecto.

Si esa reflexión -en la que pesará no sólo su estado anímico, sino también el resultado de los comicios y la situación que se abra en el PP- concluye con el abandono del alcalde, su sustituta sería Ana Botella. Ella ocupó el número dos de la lista del PP en las últimas elecciones municipales, y según la ley tendría que someterse a la votación del pleno (los populares tienen mayoría absoluta) para ser elegida alcaldesa, la primera que tendría Madrid en su historia.

Botella, esposa de Aznar y procedente del sector más conservador del PP, ha hecho buenas migas con el equipo de Ruiz-Gallardón en estos cinco años: la afinidad política entre ella y el alcalde es escasa, pero la relación es "muy cariñosa", según cuentan ambos.

El grupo de concejales más próximos a Esperanza Aguirre alaba su "jugada maestra": la de presionar a Rajoy para que no incluyera al alcalde en las listas. Creen que, "si Gallardón quería ir al Congreso, no tendría que haberse presentado al Ayuntamiento", aunque fue el entonces presidente del PP José María Aznar quien obligó al hoy alcalde a presentarse como candidato en 2003, y el partido volvió a colocarlo de cabeza de lista en 2007.

Ruiz-Gallardón no se ha dirigido aún a estos ediles críticos para hablar de su futuro, y ellos tampoco lo llamaron ayer para animarlo tras la decepción que supuso ser excluido de las listas.

"¿Adónde va a ir?"

"No sabemos nada. Sólo lo publicado en la prensa", remarca con cierta amargura un concejal del PP poco afín al núcleo duro de Gallardón. Y sigue: "No se da cuenta de que tiene el privilegio de ser el alcalde más votado de la historia de Madrid. Tiene las virtudes, pero también los defectos, de los grandes políticos: soberbia, creerse por encima del bien y del mal y creerse más listo que los demás", señala con contundencia. "Lo que está claro es que, aunque salga derrotado, siempre consigue que toda España esté pendiente de él". Para Esperanza Aguirre son todo elogios: "Ha sido brillante".

Otro concejal de distrito subraya: "Gallardón no ha comprendido todavía que tiene que ganarse a la gente de su partido. Es algo inexplicable en alguien tan brillante como él. Y más después del congreso regional de 2004", dice, en referencia al cónclave que dio el poder del PP madrileño a Aguirre. Este edil tampoco cree que Gallardón vaya a dimitir: "¿Adónde va a ir?".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 17 de enero de 2008