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Crisis en el Ayuntamiento de Madrid

Una presidenta sin palabras

La estrategia de Esperanza Aguirre, la idea del gabinete de presidencia de la Comunidad de Madrid, se resume en los cientos de imágenes mudas que proporcionó su extensa agenda de ayer. Muchas sonrisas, ninguna palabra. A las nueve y media de la mañana comenzaba la jornada pública de la presidenta de la Comunidad en el Comité de Dirección Regional del PP. Silencio. Tras una hora y media de debate, algo más de lo habitual, en el que cayó sobre la mesa más de una vez el nombre de Alberto Ruiz-Gallardón, Aguirre desapareció tras los cristales tintados de su coche oficial. Antes le había dado tiempo para ser aclamada por los 10 miembros del Comité y de "ponderar" las listas electorales del PP en Madrid, el primer punto del orden del día. "Se habló de Gallardón, claro, pero es que ayer todo el mundo habló de Gallardón", reveló uno de sus colaboradores.

Francisco Granados, secretario general del PP madrileño y uno de los que hablaron de Gallardón en esa reducida mesa, fue el único miembro de los populares en la Comunidad que valoró la decisión de Mariano Rajoy de prescindir en sus listas del alcalde de Madrid. Lo hizo para negar que Aguirre hubiese presentado "un órdago o un ultimátum" a Rajoy para evitar la inclusión de Gallardón. "Granados ha hablado porque es de mala educación no responder si te preguntan y ya tenía la rueda de prensa programada", revelan desde su entorno. Sin embargo, tampoco fue muy locuaz. No quiso valorar ni la decisión de su líder nacional, Rajoy, "ni los sentimientos" del alcalde de la capital y su decisión de abandonar la política, quisieron matizar estas fuentes.

Aguirre, tras el comité, emergió a las doce de la mañana en el Teatro Real. Sentada a la derecha del Rey, siguió sonriendo en los premios de ingeniería civil y cooperación al desarrollo. Pero tampoco hizo ninguna declaración. Después la engulló de nuevo su coche y resurgió en la Embajada de Italia. Otra tanda de premios. Esta vez los Tiepolo. Gallardón también estaba invitado. De hecho, las pantallas del evento le mostraban una y otra vez entregando los galardones de años pasados. Ayer no asistió. Aguirre, sí. Pero mantuvo su sonrisa y su silencio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 17 de enero de 2008