La presidencia eslovena de la UE frena a Sarkozy

Ljubliana apoya el Proceso de Barcelona frente a la Unión Mediterránea

El primer ministro esloveno, Janez Jansa, sorprendió ayer a los diputados europeos por el desparpajo con que presentó sus prioridades durante los seis meses en que presidirá la Unión Europea. Jansa trazó una línea clara sobre sus ideas de la política mediterránea, que suponen un evidente rechazo de las iniciativas lanzadas por el líder francés Nicolas Sarkozy.

"Quisiéramos que los procesos como el Proceso de Barcelona y Euromed fueran reforzados", dijo Jansa, y añadió que se necesita "intensificar el diálogo y nuevas formas de cooperación".

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El presidente de turno de la Unión advirtió: "Lo que no necesitamos son duplicaciones o instituciones que compitan con la UE, instituciones que cubran parte de la Unión y parte de la Política de Vecindad".

Las palabras de Jansa eran una directa censura a la propuesta de la Unión Mediterránea que impulsa Sarkozy y que pretende reforzar los lazos entre los países de las dos orillas del Mediterráneo. Para Eslovenia, en la política Mediterránea de la Unión deben participar todos los Estados miembros, porque la política mediterránea afecta a toda la Unión y desarrollarse en el marco del ya existente Proceso de Barcelona.

Francia, que ocupará la presidencia de la UE en el segundo semestre de este año, ha convocado una cumbre en julio para lanzar su proyecto de Unión Mediterránea. La iniciativa es vista con recelo por otros Estados, que estiman que todo es una estratagema para impedir el acceso de Turquía a la Unión, cuyas negociaciones de adhesión se acordaron en 2005. Sobre este punto, Jansa fue claro: "La presidencia eslovena hará todos los esfuerzos para continuar las negociaciones de adhesión con Croacia y Turquía", posición que fue celebrada por el líder del Grupo Socialista en a Eurocámara, Martin Schulz.

El mandatario esloveno señaló como una de sus prioridades "reforzar la perspectiva europea de los Balcanes Occidentales". Para Jansa, la "situación de Kosovo es insostenible" y advirtió de que "cualquier demora puede provocar la desestabilización". "Si no se hace nada, si la comunidad internacional y la Unión Europea no hacen nada se corre un riesgo muy importante", advirtió.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 16 de enero de 2008.

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