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500 saharauis se concentran en El Aaiún para intentar ser españoles

Provistos de sus polvorientos libros de familia o de sus DNI caducados, medio millar de saharauis acudieron ayer, a partir de las cinco de la madrugada, ante la Casa de España en El Aaiún, la capital del Sáhara Occidental, convencidos de que podían iniciar los trámites para recuperar una nacionalidad española que ellos o sus padres tuvieron hasta febrero de 1976.

En la puerta del edificio, el antiguo casino militar de la colonia española, funcionarios del Ministerio Asuntos Exteriores español habían colocado un cartel en el que se indicaba que allí no se efectuaba ese trámite. Desmentían así un rumor que estos días ha recorrido el Sáhara.

La Casa de España alberga, en realidad, la Depositaría de los Bienes del Estado Español en el Sáhara. No puede efectuar ninguna labor consular.La policía y las fuerzas auxiliares marroquíes intentaron convencer por las buenas a los saharauis de que regresaran a sus casas, pero ante la negativa a disolverse acabaron cargando. Hubo dos heridos entre los peticionarios.

Fueron españoles

"La contundente actuación de los antidisturbios marroquíes se explica por el temor a que la concentración se convirtiese en una manifestación a favor de la independencia del Sáhara, algo que no sucedió", señala un extranjero residente en la ciudad. El Ministerio del Interior marroquí se puso en contacto con la Embajada de España en Rabat para pedirle que deshiciese el malentendido surgido en El Aaiún. De ahí la colocación del cartel aclaratorio.

Los saharauis fueron españoles hasta el 26 de febrero de 1976, el día en que España concluyó su retirada del territorio que cedió a Marruecos y a Mauritania. Muchos de los que aún residen en el Sáhara o en los campamentos de refugiados de Tinduf (suroeste de Argelia) intentan ahora recuperar la nacionalidad perdida.

Para ello viajan a España y se empadronan antes de solicitar un permiso de residencia como "españoles de origen" o "hijos de españoles de origen", algo que deben acreditar documentalmente y mediante un cotejo de huellas dactilares. Ese vínculo con la potencia colonial les dará pie a solicitar más tarde, ante el juez del Registro Civil, la obtención de la nacionalidad española. La resolución puede tardar hasta dos años.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 17 de enero de 2008