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A quimioterapia con retraso

226 viajeros afectados por el caos de Cercanías de Barcelona piden indemnizaciones medias de 900 euros

"Resulta desesperante estar en un tren seis o siete horas cada día para ir a hacerte un tratamiento médico que dura sólo 10 minutos", dice Montserrat Pérez, de 60 años y vecina de Roda de Berà (Tarragona). Es una de las decenas de miles de usuarios afectados por el caos ferroviario que afectó a Cataluña el pasado año y que alcanzó su momento más dramático en noviembre cuando Renfe suspendió el servicio de tres líneas de Cercanías por culpa de los socavones causados por las obras del AVE.

"Estuve dos meses dándome unos madrugones insanos"

Meses antes de que los problemas en los trenes se tornaran insostenibles, a Pérez le diagnosticaron un cáncer de mama que iba a requerir tratamiento de quimioterapia y radioterapia. "Debido a mi enfermedad estaba obligada a desplazarme a Barcelona todos los días y nadie se puede imaginar el desgaste físico y mental que me supuso el no poder viajar dignamente". Al conocer la noticia de la suspensión de la línea que utilizaba habitualmente, la de la costa, Pérez decidió comprar un abono de la línea del interior, aun sabiendo que el trayecto de ésta es bastante más largo que el de la primera. Al día siguiente, Renfe anunció la gratuidad de los billetes de las tres líneas afectadas. "Lo mínimo es que me devuelvan el dinero que me costó el abono", dice Pérez, "aunque quizá he sido tonta no pidiendo que me compensen por lo mal que lo pasé con todo aquello", añade.

El síndic de greuges (el defensor del pueblo catalán), Rafael Ribó, entregó ayer a la dirección de Renfe en Cataluña las 226 reclamaciones que ha recibido de usuarios que, como Montserrat Pérez, se vieron afectados por el caos en el servicio de Cercanías del pasado noviembre. 217 de los reclamantes solicitan compensaciones económicas, valoradas en un total de 195.904 euros, lo que supone una media de unos 902 euros por persona. Maria Vieites, de 28 años, es otra de las reclamantes, vive en Viladecans y trabaja en Barcelona. Se vio obligada a desantender el curso de francés al que se acababa de apuntar, por culpa del desbarajuste de Renfe. "Estuve dos meses dándome unos madrugones insanos por no tener un servicio de trenes decente".

Vieites recuerda que le resultaba imposible llegar puntual al trabajo. Pese a que se levantaba cada día a las seis de la mañana, llegaba tarde y tenía que recuperar, lo que le impedía ir a clase de francés. "Iba al límite de mis posibilidades; estaba siempre agotada. Ahora sólo espero que nuestras reclamaciones sirvan para que, por lo menos, alguien nos escuche", concluye.

Ribó aseguró que los ciudadanos "han hecho un ejercicio de gran pedagogía democrática" y señaló que han planteado las reclamaciones con "un gran rigor", atendiendo no sólo a las pérdidas económicas causadas por el colapso de tres líneas de Cercanías, sino también a los perjuicios personales derivados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 17 de enero de 2008