A la conquista de Europa del Este
Decenas de empresas españolas desembarcan en los antiguos países de la órbita soviética para construir infraestructuras, viviendas, distribuir energía y fabricar componentes de coches
Si en los noventa la expansión de la economía española se dirigió a Latinoamérica, donde aterrizaron con éxito bancos y empresas de servicios, ahora toca desembarcar en los países de la Europa Central y del Este.
Derribado el antiguo telón de acero y olvidados los regímenes comunistas, Polonia, la República Checa, Hungría, Eslovaquia, Eslovenia, Moldavia, Rumania y Bulgaria tienen un largo camino por delante para ponerse al día con sus iguales de la Unión Europea. Aunque el aterrizaje de las empresas españolas ha llegado en una segunda fase, después de que las grandes multinacionales tomaran posiciones en actividades punteras, desempeñan un papel protagonista en la construcción de infraestructuras y gestión de agua, como FCC, Ferrovial, Acciona, ACS y OHL.
Inmobiliarias como Martinsa-Fadesa o Hercesa contribuyen a atender la fuerte demanda de nuevas viviendas o a rehabilitar las antiguas, y detrás de ellas fabricantes de equipamientos como Uralita o Roca. Fabricantes de componentes para automóviles también se han instalado en el Este al rebufo de las grandes marcas. Empresas de distribución como Inditex o Mango, bufetes de abogados, distribuidoras de energía como Unión Fenosa y la propia Telefónica ya operan allí.


























































