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Nepal acaba con dos siglos de monarquía

El rey será destronado en abril y la guerrilla maoísta se integrará en el Ejército

El Parlamento de Nepal ha decidido establecer una república federal democrática. El impopular rey Gyanendra será destronado en abril tras la celebración de las elecciones generales y la guerrilla maoísta se integrará en las Fuerzas Armadas.

Gyanendra cavó su tumba en febrero de 2005 al disolver el Parlamento

"La revolución ha terminado. El pueblo ha vencido". Diamond es rotundo. Ha pasado una década en la jungla del centro-oeste de Nepal luchando contra la monarquía, y ahora se siente libre. Hace tiempo que no dispara el viejo fusil ruso que ha empuñado durante una guerra civil que ha costado la vida de 13.000 personas. Ahora se dispone a dejarlo junto al alias que le ha acompañado en la batalla. Cambiará su identificativo del Ejército Popular de Liberación (la guerrilla maoísta) por un cargo de oficial en las Fuerzas Armadas.

Nepal ha dado la bienvenida a 2008 con un vuelco político que pone fin a más de dos siglos de monarquía. El 28 de diciembre, el Parlamento interino decidió por una amplia mayoría despojar al rey Gyanendra de su papel como jefe de Estado, que recae ahora sobre el primer ministro, y reformar la Constitución. Se ha plasmado así el acuerdo al que habían llegado la coalición de siete partidos que gobierna y el partido maoísta, convertido en la segunda fuerza política del país. Según Narayan Wagle, editor jefe del diario Kantipur Daily, "éste es un proceso que no tiene marcha atrás a pesar de que existen elementos extremistas en el Ejército, que todavía son partidarios del rey".

Gyanendra cavó su tumba el 1 de febrero de 2005. Disolvió el Parlamento y se erigió en rey absoluto bajo la premisa de acabar con el movimiento de la guerrilla maoísta. "Se quitó la careta y mostró su despotismo, fortaleciendo de hecho la posición de los comunistas, que no hicieron sino ganar fuerza", recuerda Sushil Pyakurel, ex director de la Comisión Nacional para los Derechos Humanos, y uno de los muchos líderes políticos que tuvieron que exiliarse tras el autogolpe del monarca. La guerrilla, comandada por el enigmático camarada Prachanda, cercó en varias ocasiones la capital, Katmandú, y fue sumando apoyos, "más por el rechazo al rey que por adhesión a sus ideales", matiza Pyakurel.

Gyanendra ya era impopular cuando accedió al trono, en el junio de 2001, tras la controvertida matanza en el palacio real. El hijo del entonces monarca Birendra (hermano de Gyanendra), en circunstancias todavía sin aclarar, asesinó a sus progenitores y a seis miembros más de la familia real antes de suicidarse de un tiro en la cabeza. Gyanendra, que no se encontraba en Katmandú, se erigió como sucesor al trono. Desde entonces le han perseguido las acusaciones de haber estado involucrado en el magnicidio, y se ha ganado el desprecio del pueblo, que añoraba el carácter democrático de Birendra. En abril de 2006, la población se lanzó a la calle en la mayor protesta de la historia de Nepal. "El pueblo demostró su fuerza y abrió la puerta a una democracia real, harto de feudalismo", dice Krishna Bahadur Mahara, número dos de los maoístas y uno de los interlocutores con el Gobierno.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 6 de enero de 2008