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El heredero millonario que ayudó a ETA

Fernando Olalde, hijo del fundador de Krafft, es uno de los condenados en el 'caso Ekin'

Nació en una familia rica, pero pronto descubrió que su mundo era otro. La fortuna de su padre, un empresario de éxito, fundador de la empresa de anticongelantes para automóviles Krafft, acabó destinada, en parte, a una fundación del entorno etarra, según acreditó la sentencia del caso Ekin. Fernando Olalde está condenado a 10 años de prisión. Por un delito de colaboración con organización terrorista y por promover la desobediencia civil.

Su padre falleció el 11 de diciembre de 1994, dejando a la familia un patrimonio de 1.700 millones de pesetas (10, 2 millones de euros). Un año más tarde, Olalde ingresaba los 275 millones (1,6 millones de euros) que le correspondían a cada uno de los cinco hermanos, y tomaba la decisión de crear la Fundación Joxemi Zumalabe para dar salida a parte de lo heredado.

Al teléfono, desde el despacho de abogados de San Sebastián en el que aún trabaja, Olalde accede a hablar con EL PAÍS y explica su decisión. "Este sistema permite una acumulación de riquezas injusta. Hay gente que vive muy bien a costa de otra que no vive tan bien. Yo contra lo que me rebelo es contra la institución de la herencia. Busqué una alternativa y pensé en una fundación que apoyara a movimientos sociales pequeños".

Economista de 53 años, dice que no sabe hablar de usted, pero depara un trato educado al teléfono. Explica que está en libertad bajo fianza de 20.000 euros porque la sentencia que le condenó el pasado 19 de diciembre no es firme, está recurrida ante el Supremo. Fue condenado junto a otras 46 personas en el macroproceso contra el entorno etarra que desmontó los aparatos políticos, internacional, financiero, mediático y de desobediencia civil de la banda. A este último pertenecía la fundación que creó y financió con su herencia.

Sostiene que la creó para apoyar a pequeños movimientos sociales disgregados a lo largo y ancho de Euskadi, "movimientos de todo pelaje ideológico". El motivo por el que fue investigada su fundación fue el llamado "taller de desobediencia civil". La detención del dirigente etarra José Javier Arizcuren Ruiz, Kantauri, el 9 de marzo de 1999 en París, dejó al descubierto la relación entre ETA y la fundación de la que Olalde es secretario del patronato, según el fallo judicial. En un documento intervenido al jefe del aparato político de la organización terrorista, titulado Krónica, se podía leer: "La Fundación Joxemi Zumalabe. Tienen hecha la Guía (la guía de los movimientos populares) y están teorizando su continuación, la estabilidad de la Fundación y los encuentros de los movimientos populares de Euskal Herria. Pasan un borrador para que se trate en la siguiente reunión. Es muy interesante y tenemos que definir nuestra visión del asunto, y también nuestro compromiso".

Olalde se declara abertzale y de izquierdas. Mantiene que la desobediencia civil es un proyecto de masas que se vuelve incompatible desde el momento en que hay "una vanguardia de operaciones violentas" que impide que se sumen apoyos a la causa. "La violencia de ETA está vulnerando derechos humanos y está haciendo mucho daño al desarrollo de mi pueblo", afirma.

Se educó sin ningún tipo de estrecheces y estudió en los marianistas. Su padre era un empresario en la órbita del PNV. Entró en contacto con el movimiento de objeción de conciencia en Madrid, a principios de los 70 y ya en Bilbao participó en movimientos vecinales y antinucleares, accediendo progresivamente al mundo de la izquierda abertzale. "No soy el garbanzo negro de la familia, tengo buena relación con mi madre y mis hermanos, me están apoyando", afirma. Su madre, de hecho, también hizo aportaciones a la fundación, según se recoge en el sumario.

De entre los 47 condenados en el caso Ekin, 12 de ellos fueron identificados como dirigentes de la banda terrorista. La sentencia establece que la Fundación Joxemi Zumalabe perseguía los mismos objetivos que los Comités Socialistas Patrióticos, o ASK, y se encargó del desarrollo de la propuesta "desobediente" de ETA y de su difusión y puesta en marcha a través del taller de desobediencia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 6 de enero de 2008