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Reportaje:El deterioro económico

¿El petróleo más caro de la historia?

Los expertos tratan de calibrar el efecto real del barril a 100 dólares

El barril de petróleo ha superado esta semana dos veces la mítica barrera de los 100 dólares. Y eso es algo que hay que tomarse en serio, según David Kolok, de la firma de analistas Cumberland Advirsors. Kolok cree que si ese nivel de precios se mantiene, puede llegar a trastocar los hábitos de consumo y abocar a la tan temida recesión en Estados Unidos.

Lejos quedan los 10 dólares que se pagaban por el crudo hace una década. John Killduf, de MF Global, augura que el susto en el surtidor llegará en torno a mediados del mes de febrero, cuando se pagarán precios récord superiores a los cuatro dólares el galón (3,75 litros).

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Killduf cree que este precio récord del west texas intermediate (WTI) -referencia en EE UU, el brent europeo ronda los 98 dólares- está justificado por las dificultades de la oferta para asumir la pujante demanda de los países emergentes y otros factores geopolíticos (tensiones políticas en Pakistán y Nigeria). Por eso no descarta que el crudo pueda llegar a pagarse a 115 dólares o más. Aunque como señala Tom Petrie, de Merrill Lynch, lo que dominará será la volatilidad: si el crecimiento económico cae, cree también posible que baje hasta los 80 dólares, lo que daría un respiro a economías de medio mundo: en EE UU, la zona euro o España, la inflación bate registros de la última década. Los chinos ya mencionan los altos precios como su principal preocupación en las encuestas sociológicas.

Veinte dólares más arriba o más abajo, lo que tienen claro los analistas es que se acabó la era del crudo barato. Y con las apuestas sobre la mesa, se debate entre tanto sobre si el barril alcanzó ya o no el precio real más alto de la historia. Y es que los 100 dólares se han convertido en todo un mito. El referente histórico más evidente es abril de 1980, tras la revolución iraní y con el inicio de la guerra entre Irán e Irak. Los 39,50 dólares que marcaba entonces el crudo serían equivalentes, con el encarecimiento de la vida acumulado en dos décadas y media, a los 102,81 dólares actuales.

Hay otros referentes históricos que sirven para determinar si se está ya en el barril más caro de la historia. El mercado de derivados de Nueva York (Nymex) empezó a operar en1983, por lo que hay que irse a otras fuentes para cotejar los números anteriores a esa fecha e ir hasta 1870. Es precisamente en ese año donde los economistas de la Reserva Federal de Dallas localizan el otro récord de referencia, de 118,70 dólares ajustado el precio del momento a la inflación actual. Pero dudan que se pueda comparar con fiabilidad.

La petrolera BP lo lleva más atrás incluso. En su informe estadístico publicado en junio del año pasado, la compañía británica afirma que en el barril de crudo más caro se pagó en 1864, por un valor equivalente en la actualidad a 104,35 dólares. Pero también en este caso los analistas se topan con la duda de si el modo de determinar el precio es adecuado para cruzarlo con los contratos récord de esta semana del WTI, porque en esa época el valor del barril lo fijaba el vendedor y no el mercado.

La oficina energética estadounidense (EIA) explica que la ausencia de un mercado del petróleo transparente hace difícil elegir el precio nominal de referencia para hacer la comparación. "Las cuestiones sencillas tienen respuestas complejas", concluyen, aunque dejan claro que el precio actual "es muy alto".

Es decir, no hay un método preciso para ajustar precios pasados a la inflación. La marca de los 100 dólares añade, en todo caso, más presión a la economía, que debe lidiar con las consecuencias de los excesos en los mercados internacionales de deuda. Los analistas aclaran que la situación actual no es comparable con los repuntes del pasado, porque el sistema actual está mejor preparado para afrontar los choques energéticos.

Por eso desde la consultora MF Global defienden que el petróleo, por sí solo, no es suficiente para arrastrar a la economía hacia la recesión. Y ponen un dato sobre la mesa para justificarlo. El motor estadounidense es más eficiente a la hora de saciar su sed energética que en 1980. Y sus ciudadanos dedican una proporción menor de sus ingresos (4%) a llenar el tanque de sus coches y casa que hace tres décadas (6%). Pero los economistas recuerdan también que hay factores, como la fuerte demanda de los países emergentes y las tensas relaciones de EE UU con Irán y Venezuela, que pueden llegar a compensar los avances en eficiencia energética.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 6 de enero de 2008