El Sagrado Corazón demolerá por completo el edificio que se derrumbó

Unos 250 alumnos de educación infantil comenzarán el año en barracones

El Ayuntamiento dictaminó ayer que la parte que aún permanece en pie del edificio del colegio Sagrado Corazón que se vino abajo el 25 de diciembre está también en mal estado. Se trata de un tercio del inmueble situado en la calle de Paraguay, 10 (Chamartín), que en 1982 construyó el arquitecto Francisco Pérez Arbues, y que se derrumbó por causas no esclarecidas. El Consistorio ha dado la opción al colegio de arreglar o demoler este resto del inmueble. Los religiosos han optado por derribarlo hoy mismo

En el informe sobre el resto del edificio (la parte que sufrió el derrumbe ya ha sido totalmente demolida), los técnicos municipales señalan que se han detectado "fisuras en sus apoyos (...) y un hormigón terroso de muy baja resistencia". Algo que, dice el informe, "compromete la seguridad de esta parte del edificio".

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El inmueble afectado era un anexo que se construyó en 1982 al inmueble original, de 1959. Albergaba el salón de actos del colegio y aulas para unos 250 alumnos de educación infantil. El resto de estudiantes (unos 900) iban a clase en el edificio antiguo. El Ayuntamiento está ultimando las pruebas para determinar si el más veterano se ha visto también afectado.

Si el edificio antiguo cumple las medidas de seguridad, abrirá sus puertas el día 8 para los 900 alumnos de primaria y secundaria. Los responsables del Sagrado Corazón aseguran que los 250 alumnos de educación infantil empezarán el año en unas casetas prefabricadas que se ubicarían en terrenos de un colegio cercano con el que se ha llegado a un acuerdo y cuyo nombre no quisieron revelar.

El Gobierno regional ha ofrecido al colegio dos centros públicos para reubicar a todo el alumnado. Uno en Latina y el otro en Fuencarral. "Esa opción la hemos descartado", explicó ayer el religioso Guillermo Maylín, máximo responsable del colegio. "Nos parece mucho más práctica la posibilidad de que los alumnos de infantil se trasladen a un centro cercano. Las casetas serán cómodas y tendrán calefacción", añade.

Mañana, la dirección del centro se reunirá con los padres y madres para consensuar la decisión final. Algo supeditado al informe que el Ayuntamiento realice sobre el estado en que se encuentra el edificio antiguo. Las primeras hipótesis, según el centro, apuntan a que no está afectado por el derrumbe.

El informe que el Ayuntamiento hizo público ayer no esclarece las causas del hundimiento de la cubierta del edificio nuevo. Fuentes municipales, pese a que sólo se han dado a conocer los resultados de la primera inspección ocular que se realizó el día del siniestro, insisten en que se trata de un problema en el diseño original.

El Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM), en boca de su decana, Paloma Sobrini, volvió ayer a pedir prudencia a la hora de atribuir culpas. "No se deben emitir juicios sin los informes periciales. Un colapso no se produce si no es por una acumulación de causas". Sobrini apuntó a una coincidencia de factores como la cancha de baloncesto que se construyó en la azotea o las obras de un aparcamiento.

El problema ahora es que el edificio ya ha sido demolido y será más complicado esclarecer las causas del colapso, según denunciaron ayer el arquitecto del centro escolar y el propio COAM. "Dijeron que iban a demolerlo un lunes, y el sábado ya no quedaba ni rastro", recordó Sobrini. Una portavoz municipal lo atribuyó ayer a la mera voluntad de agilizar el trabajo.

Hace un año, el colegio realizó obras en la cubierta del edificio siniestrado para impermeabilizar el suelo y construir una cancha de baloncesto. Pero no pidió las licencias correspondientes. Ni el Ayuntamiento ni el colegio, a pesar de considerar que el problema está en el diseño original, pedirán responsabilidades legales al arquitecto Pérez Arbues.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 02 de enero de 2008.