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Ofensiva terrorista

ETA rompe la baraja en suelo francés

La banda no atentaba en Francia contra agentes españoles desde 1976

Es la primera vez en 31 años que ETA mata en Francia a un agente español. El único precedente tuvo lugar en abril de 1976, cuando los inspectores de policía José Luis Martínez y Jesús María González, fueron secuestrados, torturados y asesinados en Hendaya. Nunca más, ni en los momentos más calientes de la guerra sucia a principios de la década de 1980, un miembro de la banda terrorista había disparado contra un agente de las fuerzas policiales españolas. La consigna de los etarras en Francia era entregarse y declararse miembros de ETA. Sí lo hicieron contra agentes franceses, aunque en muy escasas ocasiones.

Sarkozy llamó por teléfono a Zapatero para transmitirle sus condolencias

Dos inspectores de policía fueron asesinados en abril de 1976 en Hendaya

Ayer, la ministro del Interior Michèle Alliot-Marie se encargó de señalar que hay una "clara diferencia" entre lo ocurrido en Capbreton y los enfrentamientos a tiros entre etarras y gendarmes o policías franceses para eludir su captura. Alliot-Marie, que sucede en el cargo a Nicolas Sarkozy, conoce bien el País Vasco, es hija de un antiguo alcalde de Biarritz y ella misma es ex alcaldesa de San Juan de Luz. Fuentes de la policía francesa consideran que si lo sucedido ayer no fue, como aparenta, un encuentro imprevisto sino una emboscada planeada y deliberada contra los dos guardias civiles, el hecho "marcaría un salto cualitativo gigantesco" por parte de la organización terrorista.

Sarkozy llamó ayer por teléfono al presidente español para transmitirle sus condolencias "en nombre del pueblo francés y del suyo personal" y para "insistir" sobre el hecho de que "España puede contar con la determinación de Francia para continuar, a su lado, la lucha contra el terrorismo". La colaboración entre las autoridades españolas y francesas, y entre los servicios de policía de uno y otro lado de los Pirineos, nunca ha sido tan estrecha como ahora. Los Renseignements Généraux (RG), los servicios de información franceses, trabajan junto a la Guardia Civil, y otro tanto sucede entre la policía judicial francesa y española. A nivel judicial, hay una coordinación muy fluida, dirigida por el juez de enlace Manuel García Castellón, que permite la entrega de etarras detenidos o condenados en Francia para que sean juzgados en España gracias a las euroórdenes.

La sintonía no ha sido rota ni siquiera durante la tregua que mantuvo ETA y mientras tuvieron lugar las conversaciones. El Ministerio del Interior francés, entonces dirigido por Sarkozy, llegó incluso a facilitar la libre circulación por territorio francés de los negociadores de la banda. El hecho se conoció cuando, el pasado mes de marzo, dos veteranos terroristas, Kepa Mirena Suárez Huarte y Juan Carlos Iurrebaso Atutxa, fueron detenidos y se identificaron ante los agentes de como miembros del "aparato de negociación" de ETA y pidieron que llamaran a dos números de teléfono que llevaban consigo de dos altos cargos del Ministerio del Interior francés, uno de ellos de un supuesto "hombre de confianza" de Sarkozy.

Desde el atentado de Barajas del 30 de diciembre de 2006, más de una docena de presuntos etarras han sido arrestados en Francia. La policía francesa nunca bajó la guardia, pese al alto el fuego porque, según insistían los servicios franceses, la banda terrorista también mantuvo su actividad durante este tiempo, como demuestra el número de coches robados, concretamente 71, el récord de robo de coches por ETA en Francia en 2006, según desveló el responsable de la Subdirección Antiterrorista (SDAT), Frédéric Veaux, en un juicio contra etarras

El último golpe importante que recibió la banda a manos de la policía francesa fue a principios del pasado junio, cuando los agentes galos descubrieron la fábrica de explosivos situada en una discreta casa de la localidad de Cahors, en la que había más de 400 kilos de explosivos.

"Francia condena con el máximo rigor este cobarde asesinato y le asegura su voluntad de proseguir juntos el combate contra el terrorismo", decía el mensaje enviado ayer por el primer ministro francés, François Fillon, al presidente español. En nombre del Ejecutivo, Fillon expresaba su "solidaridad en esta prueba cruel, su emoción y su consternación". Las autoridades francesas temen que, finalmente, el conflicto vasco acabe por salpicarles. En los últimos años se ha desencadenado una campaña de terror contra objetivos turísticos e inmobiliarios en el País Vasco francés, esencialmente promociones de segundas residencias, restaurantes propiedad de no vascos, proyectos de restauración de viviendas, similar en muchos aspectos a la que desde hace décadas se viene produciendo en Córcega, cuyo objetivo es evitar la entrada de capital y residentes de otros lugares.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 2 de diciembre de 2007