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El coche abandonado por los etarras tenía temporizadores y material para fabricar bombas lapa

En el interior del vehículo se ha localizado además detonadores y cloratita.- Los tres terroristas podrían formar parte de un comando listo para atentar

El coche abandonado el sábado por los tres terroristas de ETA en su huida, tras asesinar en Francia a un guardia civil y herir de gravedad a otro, contenía material para fabricar bombas lapa, temporizadores, detonadores y una cantidad aún no precisada de cloratita, según fuentes de la investigación. De acuerdo con estos datos, los tres terroristas podrían formar parte de un comando que estaría preparado para cometer un atentado.

Después de disparar en Capbreton, al suroeste de Francia, contra Raúl Centeno y Fernando Trapero a la salida de una cafetería de un centro comercial, los tres etarras escaparon en un Volkswagen Golf plateado hasta llegar a la zona de Haut-Mauco. Allí abandonaron el vehículo en cuyo interior se hallaba el material con el que podrían actuar inmediatamente en España, si bien no se descarta que se tratara de integrantes del aparato logístico de la banda, con la misión de suministrar explosivos a los comandos.

La pista de los terroristas se perdió ayer por la tarde cerca de Burdeos, donde soltaron a una mujer a la que habían secuestrado para robarle su coche, un Peugeot 307, cerca de Mont-deMarsan, y así proseguir con su huida. El segundo vehículo no ha aparecido aún.

Los elementos genéticos recogidos han permitido además averiguar más datos sobre los autores del asesinato, cuyas edades pueden oscilar entre los 30 y 35 años. El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, ha explicado que el hecho de que el atentado se haya producido en Francia demuestra que el "núcleo de reserva" de la banda terrorista está en ese país. "Es ahí donde trabajamos preferentemente, además de en el País Vasco y el resto de España", ha explicado el ministro.

Rubalcaba, y la ministra del Interior de Francia, Michèle Alliot-Marie, han señalado que el encuentro en la cafetería entre los dos guardias civiles y los tres etarras fue fortuito. Según Rubalcaba, se trató de "una huida precipitada" y por tanto el atentado no fue "premeditado".