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Ofensiva terrorista

Siete atentados, tres muertos, 188 detenidos

El cerco a ETA, endurecido tras el ataque a la T-4, ha debilitado a la organización

Desde que ETA rompió unilateralmente la tregua reventando un aparcamiento de la T-4 y segando de paso las vidas de los ecuatorianos Diego Armando Estacio y Carlos Alonso Palate, el cerco policial y judicial a la banda y sus afines no ha hecho más que estrecharse. En los 11 meses y dos días transcurridos desde aquel fatídico 30 de diciembre ha habido 17 grandes golpes contra ETA y su entorno, el último, el que está conduciendo a prisión a 46 procesados por el caso Ekin, dirigentes de plataformas satélites como Jarrai, Haika o Segi que la Audiencia Nacional considera parte de la organización. En total, los miembros de ETA y grupos cercanos detenidos desde la bomba de Barajas han sido 188, sin contar a los implicados en la kale borroka.

La intensidad de la lucha antiterrorista ha sido tal que la organización sólo ha consumado cuatro de los atentados que ha proyectado, causando tres muertos (Estacio, Palate y el guardia civil asesinado ayer, Raúl Centeno) y cinco heridos. El resto de sus ataques fracasaron.

- De Barajas, al fin de la tregua. En los cinco meses que separan el atentado de la T-4 del comunicado con el que ETA dio por terminado el alto el fuego, los cuerpos policiales españoles y franceses detuvieron a 14 miembros de ETA. Los primeros fueron el presunto jefe del comando Vizcaya, Garikoitz Etxeberria, así como a uno de sus tres supuestos integrantes, Asier Larrinaga, detenidos el 8 de enero. El comando Donosti ni siquiera se llegó a reconstituir, ya que la Guardia Civil detuvo el 28 de marzo al que estaba llamado a dirigirlo, José Ángel Lerín, y a otros nueve miembros no fichados de la banda que estaban a sus órdenes. También de esta primera etapa son los arrestos de Juan Carlos Iurrebaso y Kepa Mirena Suárez, que aseguraron a los agentes que formaban parte del aparato de negociación de ETA con el Gobierno.

- A la espera de un atentado. Desde el comunicado de ruptura de la tregua del pasado 6 de junio, hasta el primer gran atentado consumado el 24 de agosto contra el cuartel de la Guardia Civil de Durango (Vizcaya), transcurren casi tres meses en los que se produjeron operaciones policiales que evitaron ataques inminentes. El 22 de junio, la Guardia Civil encontró un vehículo cargado con 130 kilos de explosivo en la cuneta de la A-49 que une Sevilla con Portugal a la altura de Ayamonte. Los terroristas la abandonaron antes de llegar a un control policial. Otro etarra, Aritz Arginzoniz, fue detenido el 11 de julio en Santander mientras esperaba un coche bomba, que, según Interior, iba a colocar en un aparcamiento cercano a un edificio público en los días siguientes. El último operativo policial anterior al atentado de Durango fue el descabezamiento del aparato logístico de la banda -el que distribuía las armas y explosivos entre sus miembros-, el 26 de julio en Rodes (sureste de Francia). El principal detenido fue el veterano Juan Cruz Maza (57 años y acusado de seis asesinatos). Le acompañaron Iker Iparraguirre y Galder Cornago.

- De Durango a Capbreton. El 24 de agosto, ETA consiguió hacer estallar frente a la casa cuartel de la Guardia Civil de Durango una furgoneta cargada con 100 kilos de explosivo dejando heridos a dos agentes y grandes daños materiales. Tres días después, otra furgoneta explotó en un olivar de Les Coves de Vinromà (Castellón), donde los etarras la abandonaron al creer que habían sido descubiertos. El vehículo pertenecía a una familia de Orio (Guipúzcoa) a la que previamente secuestraron. En el lugar donde presuntamente los retuvieron, un chalé adosado de Cahors (Francia) donde se fabricó la bomba de Barajas y la de Castellón, la Guardia Civil y los servicios secretos franceses encontraron a Luis Ignacio Iruretagoyena, experto en explosivos, y a Oihan Barandalla, lugarteniente del jefe del aparato militar, Garikoitz Azpiazu, Txeroki. Tras otro ataque fallido, el 10 de septiembre, contra las dependencias de Defensa en Logroño con un coche bomba que no explotó, ETA casi mata al escolta de un concejal del PSE en Galdakao mediante una bomba lapa (10 de octubre). Cinco días antes, el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón había ordenado la detención de 22 miembros de la antigua y la nueva dirección de la ilegalizada Batasuna en Segura (Guipúzcoa). La última acción terrorista antes del tiroteo de ayer, fue la amputación de cuatro dedos de un artificiero de la Ertzaintza mientras desactivaba un artefacto en los juzgados de Getxo. La víspera del atentado contra los guardias civiles Raúl Centeno y Fernando Trapero en Capbreton, la Audiencia ordenó la detención de 46 condenados por el caso Ekin, el principal proceso abierto contra ETA y su entorno.

Planes frustrados

- 22 de junio. Abandono

de un coche en Ayamonte (Huelva) con 130 kilos

de explosivo

- 11 de julio. Detención de Aritz Argizoniz en Santander días antes de atentar con coche bomba

- 27 de agosto. Estalla

una furgoneta cargada

de explosivos abandonada

en un olivar de Castellón

- 10 de septiembre. Fallo

de un coche bomba frente

a la delegación de Defensa en Logroño

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 2 de diciembre de 2007

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