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Máquinas para destruir fetos en las clínicas abortistas

Los investigadores sospechan que los detenidos alentaban el intrusismo

La Guardia Civil ha hallado máquinas para destrozar fetos en las clínicas de Barcelona donde, supuestamente, se practican abortos ilegales. Estas máquinas estaban directamente conectadas con las tuberías de desguace. Los agentes han encontrado, en esos conductos, restos de ADN que ahora están siendo analizados para conseguir nuevas pruebas contra los seis detenidos. Entre ellos está Carlos Morín Gamarra, médico de origen peruano y director del grupo Cinemedex TCB.

Los artilugios permitían a los responsables médicos deshacerse de fetos de gran tamaño, según avanzó ayer el diario ABC y confirmaron fuentes del caso. La razón es que buena parte de las interrupciones de embarazos se practicaban cuando la mujer se encontraba en un avanzado estado de gestación. En ocasiones, sobre el octavo mes de embarazo; es decir, poco antes del parto.

La práctica es totalmente irregular, según los especialistas. La normativa establece que las clínicas han de contratar el servicio de empresas especializadas -autorizadas por cada comunidad autónoma- que se encargan de recoger todo tipo de restos orgánicos. Éstos han de permanecer en contenedores especiales de la clínica antes de su retirada.

Los investigadores también creen que algunos trabajadores de las clínicas desempeñaban funciones para las que no estaban capacitados. De ese modo, los seis detenidos -entre ellos el propio Morín y su esposa María Luisa Durán, enfermera que actuaba como gerente de las instalaciones- podrían ser imputados por un supuesto delito de intrusismo profesional.

El abanico de presuntas irregularidades es amplio: enfermeras que hacían las veces de cirujanos, cirujanos que anestesiaban a embarazadas sin estar preparados para ello, o médicos extranjeros que operaban sin disponer de la homologación de su título.

Además de falsificar informes para dar apariencia legal a los abortos, los arrestados se dedicaban, presuntamente, a captar clientas de toda Europa a través de una red de comerciales. Por ese motivo también podrían ser acusados de asociación ilícita. Hoy pasan a disposición judicial.

Antiguos empleados del doctor Morín salieron en su defensa: "La clínica es impecable. Y los profesionales, de los mejores", dijo un doctor que prefirió no revelar su nombre.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 29 de noviembre de 2007