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Las barriadas de París reviven los disturbios de 2005

La muerte el domingo de dos adolescentes desata la violencia

El fantasma de la revuelta de las barriadas del otoño de 2005 se pasea por Francia. La localidad de Villiers-le-Bel, en el valle del Oise, al norte de París, estaba ayer por la noche literalmente tomada por la policía. Grupos de jóvenes se preparaban para vengar la muerte de dos adolescentes que, en la tarde del domingo, a bordo de una pequeña moto y sin casco, se empotraron contra un coche de la policía, según la versión de las autoridades y de la fiscalía -confirmada por varios testigos-. O fueron dejados morir tras ser objeto de una persecución policial, como sostienen quienes la noche del domingo arrasaron la ciudad.

La comisaría de Villiers-le-Bel y varias tiendas fueron arrasadas

El ruido de los cristales rotos arrastrados por las escobas de los servicios de limpieza, era la música de fondo, ayer por la mañana, en las calles comerciales de Villiers le Bel. Durante toda la noche anterior, grupos de jóvenes y adolescentes habían descargado su ira contra todo lo que encontraban. Resultado: 40 policías heridos, dos de gravedad, y un bombero; nueve detenidos. El comisario de la vecina localidad de Sarcelles, que intentó mediar, está ingresado en un centro hospitalario con traumatismo facial tras haber sido agredido con barras de hierro.

Los daños materiales son también cuantiosos. La comisaría de policía ardió completamente y desaparecieron uniformes y porras; un concesionario de automóviles quedó calcinado con todos los vehículos dentro; una joyería sufrió robos y numerosos comercios, incluidos peluquerías y panaderías, arrasados. Durante la mañana de ayer la tensión era palpable. Varios periodistas fueron agredidos: a los de una cadena de televisión les destrozaron la cámara. Grupos de jóvenes deambulaban por las calles pidiendo venganza.

Los servicios internos de la policía y la fiscalía ya empezaban a avanzar que la muerte de los dos adolescentes fue causada por un simple accidente de circulación. "La mini moto iba al máximo de velocidad y el coche de policía circulaba a menos de 50 kilómetros por hora", aseguró a media tarde Marie-Thérèse de Givry, fiscal de Pontoise. Los dos adolescentes, sin casco, habían salido por la izquierda sin que los agentes, que no realizaban ninguna misión especial en aquel momento, pudieran hacer nada. "No dejaré que se diga que la policía no dio asistencia a los jóvenes. Los bomberos llegaron enseguida", añadió la fiscal. La inspección General de la Policía (IGPN) ha abierto una investigación.

Desde Pekín, donde está de viaje oficial, el presidente Nicolas Sarkozy hizo un llamamiento a la calma, y el primer ministro, François Fillon, habló con los padres de los dos jóvenes. Hace dos años, también en la periferia parisiense, la muerte accidental de dos adolescentes que huían de la policía desató un mes de violencia en toda Francia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 27 de noviembre de 2007