PEDRO ORTIZ | Arquitecto y ex concejal del PP de Cultura

"El 'caso Guateque' es igual a lo que había en el Ayuntamiento en 1989"

Acaba de volver de dar una conferencia sobre corrupción en Cuenca y se marcha volando a la isla Mauricio, en medio del océano Índico, a asesorar a Nicolas Sarkozy. Le gusta el tema, y además lo vivió en primera persona. El Guateque no le suena a nuevo.Pedro Ortiz fue concejal de la Junta de Distrito de Salamanca con el PP desde 1989 hasta 1991. Pasó entonces a ocupar el cargo de concejal de Cultura hasta 1993. Alberto Ruiz-Gallardón se lo llevó luego, en 1995, como director general de Urbanismo.

Pregunta. ¿Había corrupción cuando usted era concejal?

"En mi junta había tres individuos que pedían dinero por agilizar licencias"
"Me intentaron comprar dos veces. Les dije que lo pusieran por escrito"

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Respuesta. Cuando llegué [en 1989] ya me encontré con tramas organizadas. Igual que el Guateque. He visto corrupción que podía demostrar y otra que no. La que pude demostrar está en los papeles. Un día llegó una señora y me dijo que un sargento de la Policía Municipal le pedía 18.000 pesetas por la obra de su casa. Bajé al cajero, saqué el dinero y me fui con ella. Estuve en un cuarto de la casa y llegó el policía y le pidió el dinero. La señora se envalentonó, le gritó y le dijo que ya lo sabía el concejal y el otro se fue corriendo.

P. ¿Y qué hizo luego?

R. Tuve que presionar para que se le sancionara por el procedimiento interno y al cabo de dos años lo expedientaron. Llevaba haciendo eso 10 años. Triplicaba su sueldo con las comisiones. La sentencia fue de 15 días de suspensión de empleo y sueldo. Desmoralizador.

P. ¿Había más corrupción en su Junta?

R. Tenía a tres corruptos en la Junta. Hacían exactamente lo mismo que los del Guateque. Daban licencias legales, pero con muchos meses de retraso. A cambio de cinco millones en un maletín, la daban rápidamente.

P. ¿Cómo combatía eso?

R. Cuando un ciudadano me decía que había una licencia que se estaba retrasando, sentaba al funcionario y a la persona y les preguntaba: "¿Hay algún problema con esta licencia? ¿No? Pues mañana la concedes". Así se desmontaba el negocio.

P. ¿Y cómo se podía demostrar que había corrupción?

R. No se podía. Tuve que leerme una a una las licencias que los corruptos daban y cuando encontraba un error técnico les decía que iba a pedir su traslado. Como eso es un punto negro, lo pedían ellos y se iban a otra Junta donde no conocían a nadie. Cuando pillas a uno, los demás se mantienen quietos unos meses.

P. ¿Cómo pedían el dinero a los empresarios?

R. Alguien llegaba a la Junta y pedía una licencia. El técnico le decía que era muy difícil, pero por la noche le llamaba otro y le decía que había oído la conversación: "La verdad es que es complicado, pero se puede hacer", le decía al empresario. Luego le pedían dinero.

P. ¿Le suena alguno de los detenidos?

R. No les conozco.

P. ¿Hay alguna responsabilidad del político en esto?

R. Cuando estás en un cargo de poder, la gente viene a contarte cosas. La primera vez tienes que ponerlo en cuarentena porque puede ser que el funcionario sea honrado y el empresario se lo quiera quitar de en medio. Pero cuando has recibido varias denuncias, tienes el deber y la responsabilidad administrativa de hacer algo. Puedes trasladar a ese señor a un lugar donde no pueda cobrar. Sabes lo que ocurre, y los diversos alcaldes lo han sabido.

P. ¿Cree que el Guateque es una trama o un mal crónico?

R. Lo que yo viví eran tramillas. La base de la base. Pero es como un cesto de cerezas. La Operación Malaya, por ejemplo, tiene ramificaciones en Madrid. Muchos de los de Marbella estaban implicados aquí. Y no estoy pensando en las cosas que se dijeron. La corrupción urbanística de verdad se produce donde hay discrecionalidad, no en la concesión de licencias, que es algo menor. Los factores económicos de una inversión son riesgo, liquidez y rentabilidad. Una vez un promotor conocido me dijo: "Nosotros pagando lo que nos piden, reducimos el riesgo".

P. ¿Jamás quisieron comprarle?

R. Me hicieron dos ofertas para corromperme. Lo primero que les dije fue: ¿Me la dan por escrito? Luego no volví a tener más. Pero yo era un concejal de distrito, manejaba poco. Cuando he salido me he enterado de muchas cosas. Alcaldes de municipios madrileños que cobraban.

P. ¿Qué maneras hay de efectuar un control de calidad de los funcionarios?

R. Un alcalde tiene medios porque habla con el fiscal, con el Defensor del Pueblo... El que está en el poder tiene la máxima información. Esto lo contaba Giscard d'Estaing. Siempre hay alguien que te vende la información a cambio de la proximidad al poder. Se pueden hacer controles. Se les puede cambiar cada seis meses. Cierta rotación sería buena. Lo malo es que serían menos eficaces, pero lo bueno es que todos sabrían de todo.

P. ¿Vio episodios de corrupción en su etapa en la Comunidad?

R. Ahí había menos corrupción. Por dos razones. Es más moderna, se crea en 1984 y no en el 1400. Y es de segunda instancia: los expedientes primero pasan por el Ayuntamiento.

P. ¿La corrupción urbanística es una cosa española en general, madrileña...?

R. En los países europeos ocurre menos. Y es por esa actitud de la población que es absolutamente intransigente con personas que defiendan argumentos que parezca que provienen de intereses personales. Eso desprestigia tanto que ni se atreven. En Inglaterra, si criticas a alguien y parece que es intencionadamente para sacar beneficio, te perjudica a ti. Aquí, en cambio, es ancha Castilla.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 25 de noviembre de 2007.

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