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Reportaje:ES EL MOMENTO DE... | PROPUESTAS

Al cine en Gijón

Con el teatro Jovellanos como centro de la vorágine, el festival de cine despliega desde el pasado jueves una intensa actividad y llena las noches de noviembre de bullicio y calor.

Ya empieza a ser habitual entre no pocos cinéfilos reservar unos días de vacaciones para escapar en noviembre a Gijón. El festival de cine de la ciudad asturiana, que alcanza 45 años de vida, sigue siendo muy joven. Lo es por temática, por espíritu y por actividades. Hasta el 1 de diciembre, ocho salas de la ciudad proyectan dos centenares de películas de cine actual, de vanguardia y representativo de las nuevas tendencias. La programación incluye charlas con directores, cuatro exposiciones y fiestas nocturnas diarias.

A lo largo de 10 días, el aficionado puede revisar la filmografía ultraviolenta y anárquica de Shinya Tsukamoto, la irreverente y liberadora de Anna Biller, los mejores trabajos de Danielle Arbid, Carlos Reygadas y Pawel Pawlikowski; una selección representativa de Las poéticas del cine, un ciclo de filmes en clave de pop y rock, una retrospectiva del "nuevo cine alemán", la tradicional sección de cine para niños y adolescentes, una muestra escogida de lo más destacado del año cinematográfico desde la particular mirada del festival gijonés, y una sección oficial con 22 largos y 16 cortos.

Diez días en Gijón dan también para escaparse a conocer la novedosa y vanguardista propuesta artística de La Laboral Ciudad de la Cultura, en el complejo arquitectónico de la antigua Universidad Laboral, a las afueras de la ciudad, con su oferta expositiva y teatral de vanguardia; hacer alguna incursión por el Jardín Botánico Atlántico, y más si acompaña una tenue luz otoñal; sumergirse en los procelosos mares del mundo reunidos en el acuario, visitar los museos de la urbe y sus termas romanas, darse una buena caminata por la dilatada fachada marítima con la posibilidad de asistir a algún espectacular embate de olas embravecidas, callejear por el antaño barrio de pescadores en Cimadevilla y su puerto deportivo, y compartir el pulso diario de los gijoneses, en lo que no debería faltar el aperitivo en las cafeterías de la calle Corrida, la degustación de sidra, pescados y mariscos en los chigres y sidrerías, y la copa de madrugada en cualquiera de los locales de la zona portuaria.

- www.gijonfilmfestival.com.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 24 de noviembre de 2007