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Putin se ensaña con Occidente en el inicio de la campaña rusa

El presidente llama traidora a la oposición

El presidente de Rusia, Vladímir Putin, se lanzó ayer por primera vez al ruedo de la campaña electoral con un agresivo discurso en el que acusó a Occidente de colaborar con los adversarios de Rusia Unida (RU) para saquear a su país. En un estadio de Moscú, el líder, que encabeza la lista de RU sin afiliarse a este partido, pidió a unos 5.000 militantes y simpatizantes llegados de diversas regiones que lo apoyen en las Legislativas del 2 de diciembre, para asegurar la continuidad de su política y un "incremento del bienestar de la población y de la seguridad del Estado a salvo de riesgos políticos".

Putin, que ha reiterado su negativa a enmendar la constitución para gobernar durante un tercer mandato, no dio nuevas pistas sobre sus propios planes de futuro, pero se refirió a la necesidad de un parlamento fuerte y a la "total renovación" del poder tras los próximos comicios. Con la hipertrofiada visión de las amenazas para el Estado, característica de los servicios secretos rusos, Putin planteó un dilema entre RU, como formación interesada por el país, y los adversarios malintencionados.

"Nuestros oponentes no quieren la realización de nuestro plan, porque tienen unas tareas completamente distintas y otras visiones de Rusia", señaló el presidente, que les acusó de querer un "Estado débil y enfermo, una sociedad desorientada y dividida para realizar sus trapicheos a sus espaldas y a costa nuestra". Putin lamentó que existan en Rusia "carroñeros que van a las embajadas extranjeras y llaman a sus puertas esperando el apoyo de las fundaciones y Gobiernos extranjeros, y no el apoyo del propio pueblo".

Sin dar siglas de partidos, Putin arremetió contra los comunistas y contra los liberales que tuvieron altos cargos en los noventa, en época de Borís Yeltsin. A los primeros les fustigó por dejar a la gente sin los servicios y mercancías más elementales en los ochenta, "sin carne, sin cerillas, sin sal y sin azúcar" y por "haber preparado con su política la desintegración de la URSS". A los liberales les criticó por haber actuado "en detrimento de la sociedad y el Estado, sirviendo los intereses de las estructuras oligárquicas".

Putin criticó a todos los que llevaron al país "a la pobreza masiva y la corrupción generalizada". "Si vuelven al poder, estos señores sólo pueden engañar, saquear y llenarse los bolsillos. Y lo harán con el cinismo que les caracteriza", dijo. "No hay que hacerse ilusiones, toda esta gente no ha abandonado la escena política, sus nombres los encontrarán entre los candidatos y patrocinadores de algunos partidos". "Quieren tomarse la revancha, volver al poder, a tener influencia y a restaurar el régimen oligárquico basado en la corrupción y la mentira". "También mienten hoy", señaló. "Ahora, encima saldrán a la calle, aprendieron de los especialistas occidentales, se entrenaron en los países vecinos y ahora probarán aquí", añadió, en alusión a las "revoluciones de colores" y su posible extensión en Rusia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 22 de noviembre de 2007