Zapatero se compromete a impulsar el "liderazgo" de Cataluña en la economía

El presidente pide a los catalanes que analicen el déficit inversor "a largo plazo"

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, renovó ayer su compromiso con el impulso de una "posición de liderazgo" de Cataluña en la economía española y enfatizó que los problemas de que adolecen las infraestructuras de esta comunidad "no son por no hacer, por no invertir", sino "precisamente por invertir". Zapatero aludía a las consecuencias de las obras para que el tren de alta velocidad llegue a Barcelona, que han sido la traca final que ha desbaratado el funcionamiento de los servicios de Cercanías de Renfe.

Las palabras de Zapatero fueron la respuesta del presidente del Gobierno a la advertencia del presidente de la Generalitat, José Montilla, sobre el "desapego creciente" de los catalanes con el proyecto de España ante la "desatención" inversora del Estado. Estas advertencias se vieron arropadas por las críticas de los empresarios de la patronal Fomento de Trabajo, que denunciaron la discriminación "objetiva" de los catalanes en la inversión estatal en comparación con los ciudadanos de otras comunidades autónomas.

Durante el cierre de la 17ª Conferencia Iberoamericana, celebrada en Santiago, el presidente del Ejecutivo eludió referirse directamente a las palabras de Montilla, que según los asesores de La Moncloa han sentado mal en el Gobierno pese a que Montilla ha minimizado esta supuesta reacción. Rodríguez Zapatero aseguró saber "muy bien lo que piensa" el presidente de la Generalitat y también "cuál es el análisis de la situación política que se vive en Cataluña".

Zapatero defendió la actuación del Gobierno y señaló que, en menos de dos años, todas las infraestructuras que ahora están transformándose "tendrán una plasmación en la vida diaria" de los catalanes, en "la mejor generalizada" de los medios de transporte y las vías de comunicación. El presidente dijo que lo que se está realizando ahora sólo tiene precedentes en lo que se hizo en Barcelona en 1992, con ocasión de los Juegos Olímpicos. La transformación "urgente" de las infraestructuras debe analizarse, añadió, "a largo plazo, con luces largas".

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