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Reportaje:

¿El precio de la 'faba'? El que dicte la 'fabe'

Los productores de Lourenzá temen que Asturias eche por tierra la futura indicación geográfica protegida

Que los asturianos acaparan la producción de la faba de Lourenzá y comercializan como propia la legumbre gallega no sorprende ya a nadie en A Mariña. En realidad, es lo normal desde hace medio siglo. Comercializadores y propietarios de restaurantes de la otra vera del Eo cruzan cada domingo para llevarse las fabas variedad granja de la feria.

Ya en su tierra, las empaquetan para venderlas en toda España (incluso en Galicia) como fabes de Asturias o preparan fabadas para los turistas. Según denuncian los productores gallegos, en los últimos tiempos, bastantes restauradores asturianos mezclan en la olla una gran cantidad de porotos de Argentina con un puñado de fabas laurentinas, tan gruesas y suculentas que son capaces de aportar cuerpo a todo el internacional potaje. "Hay clientes que no exigen demasiado", les sueltan los asturianos a los lucenses, "y esas otras habas [que vienen de fuera] las conseguimos en cantidad y mucho más baratas que las vuestras".

El poroto argentino ha bajado el precio de la faba hasta los 6,20 euros el kilo

Aquí, las fabas de A Mariña sólo se catan en restaurantes de Lugo y Santiago

Los asturianos vienen los domingos y acaparan toda la producción gallega

Con esta "amenaza", tal y como revela Isabel Vilalba, productora de faba y miembro de la ejecutiva del Sindicato Labrego Galego, los astures están logrando este año que los precios se estanquen. La faba de Lourenzá oscilaba el domingo pasado entre los 6,20 y los 6,50 euros (precio para el mercado mayorista), cuando a principios de siglo, en los días en que en la feria aún se pagaba en pesetas, el kilo había llegado a costar 1.300 rubias. Desde entonces, el precio ha tendido a la baja, y cada vez justifica menos "el trabajo tan artesanal, que requiere tanta mano de obra", del cultivo y la recogida.

De todas formas, la faba que ahora se cosecha (la temporada va de septiembre a noviembre) reportará "unos ingresos muy interesantes" a los 500 productores de Lourenzá y a aquellos otros, casi tantos, que fueron extendiendo el cultivo a los 14 municipios de A Mariña a medida que les tocó ir vendiendo las vacas. Hay familias que redondean sus ganancias con la faba y otras muchas que viven sólo de ella. Pero estos beneficios serían mayores si no fuese porque el precio "se decide en Asturias".

A diferencia de la legumbre mariñana, la fabe ya ha logrado la denominación de origen y tiene un consejo regulador. Y es precisamente éste, según Isabel Vilalba, el que controla el mercado de la faba gallega. En principio, el consejo está para velar por que en Asturias y el resto de España no se venda gato por liebre, pero "los propios comercializadores que integran este organismo de control son los que luego vienen a la feria a buscar la faba y a presionar" con los precios del poroto.

En las casas de A Mariña se amontonan sacos de arpillera que llevan impresos nombres de diferentes regiones del planeta.El poroto y otras legumbres similares "procedentes incluso de Canadá" entran por las dársenas de Gijón y A Coruña, según los productores. "Tenemos constancia de la llegada de contenedores en los dos puertos, e incluso le hemos enviado una carta al de A Coruña para pedirle garantías. Queremos que nos diga cómo se comercializa eso, pero no ha habido respuesta".

Mientras tanto, apenas quedan fabas que los gallegos se lleven a la boca. Las de Lourenzá, con una tradición de tres siglos, se sirven en contados restaurantes de Lugo o Santiago y se despachan en media docena de tiendas especializadas en productos típicos. Para cambiar esta inercia, para que surjan comercializadores propios y que un consello regulador decida aquí los precios, los productores esperan "cada vez más desencantados" una protección de la Unión Europea en forma de Indicación Geográfica Protegida.

Hace tres lustros que algunos políticos locales utilizan la denominación (que hace años dependía de la Xunta) como "arma electoral". Si gano, os consigo la IGP para la faba, vienen a decir en la campaña. Y muchos agricultores "se cansan" de que el asunto de la denominación salga solamente cuando hay que ir a votar.

El 5 de julio de 2005, los productores solicitaron a Bruselas la Indicación Geográfica Protegida sin mucha esperanza. Según la Comisión Europea, el expediente saldrá publicado en el diaro oficial de la unión en noviembre, y después, antes de la aprobación definitiva de la IGP, habrá que esperar seis meses. Ese medio año es el plazo previsto para que los productores de otras zonas de la UE, que estimen que la creación de la etiqueta de la faba gallega les perjudica, presenten sus alegaciones. En A Mariña, todo el mundo da por sentado que "los asturianos van a protestar, porque hay mucha rivalidad". A ellos no les conviene que la faba de Lourenzá salga a la luz. Mejor seguir como hasta ahora, vendiéndola como propia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de noviembre de 2007