Las escuelas de idiomas añaden un curso

Hasta ahora, al aprobar el último curso de la Escuela Oficial de Idiomas (EOI), 5º, el alumno obtenía un título que equivalía en la especialidad de inglés al Proficency (el máximo certificado expedido por la Universidad de Cambridge). Pero eso se acabó. De forma gradual se va a implantar un sexto año -quedará repartido entre básico (1º y 2º), intermedio (3º y 4º) y avanzado (5º y 6º)-, mientras el nivel exigido va a descender hasta ser comparable al Advance, la prueba de grado medio en Cambridge (una de las referencias internacionales del nivel de inglés).

Así, la Ley Orgánica de Educación (LOE) establece equivalencias entre los niveles reconocidos en Europa y los de las escuelas dentro del Marco Común Europeo de Referencia (MCER), que divide las enseñanzas en tres apartados: acceso (A1, el más elemental), plataforma (A2), umbral (B1), avanzado (B2), dominio operativo eficaz (C1) y maestría (C2).

Los seis años aprobados en las escuelas de idiomas equivalen ahora al B2, cuando antes los cinco lo hacían al C2. ¿Dónde han ido a parar con la reforma los grados superiores? La LOE propone que las escuelas organicen clases avanzadas de especialización -traducción, expresión escrita, inglés comercial...- para los que ya han obtenido el título, mientras alcanzarán el nivel C en el Instituto Cervantes, el British Council, el Goethe-Institut o la Alliance Française.

"Los niveles más elevados podrán impartirlos las universidades -a precios nada sociales- y centros privados cuyas tarifas pueden estar por encima de los 150 euros al mes. Se va a convertir la enseñanza más ambiciosa en un privilegio de los que la puedan pagar", se queja Mariano del Mazo, profesor de español en la escuela central de Madrid y muy involucrado en el movimiento de protesta.

El sindicato FETE-UGT teme que si el máximo nivel alcanzable es el B2 "la demanda de enseñanza de idiomas como inglés, francés y español se reduzca al mínimo, porque ese nivel se alcanzará fuera de ellas". Y presagia que sus certificados se verán devaluados en el mercado de trabajo al no ser homologables con los títulos del Cervantes o de la Alianza.

La medida afecta a unos 268 centros en los que el pasado curso se matricularon 381.000 estudiantes por una cantidad inferior a los 100 euros.

Del bachillerato al 3º año

Al poseedor del título de bachillerato, la LOE le habilita para acceder directamente a 3º de la primera lengua extranjera que cursó en el instituto. Un idioma que resulta ser el inglés en el 96,3% de los casos, según los datos del Ministerio de Educación. El francés es aprendido por un 27,9%, en su gran mayoría como asignatura optativa. "Me ha sorprendido. Pensé que las clases de 3º se iban a llenar de bachilleres y no ha sido así. No tienen confianza en su nivel y prefieren empezar de cero", explica Begoña Díaz, profesora de inglés de la Escuela de Idiomas de Torrejón de Ardoz (Madrid).

¿Realmente los bachilleres están preparados para el salto a 3º? "Hay un poco de todo. Saben más de lo que creen. Les falta competencia oral. Es muy difícil que se suelten a hablar en los institutos porque las dinámicas son muy diferentes. Allí prima mantener la disciplina, mientras que en las escuelas oficiales ir es voluntario. Yo hago juegos que en los institutos serían impensables", prosigue Díaz.

Noelia Rubio, licenciada en Traducción e Interpretación y profesora en bachillerato, le da la razón: "Se supone que conocen la gramática que se exige en tercero, pero no hablan. El problema es que en selectividad no se evalúa oralmente". Rubio cuenta con los títulos superiores de la Escuela Oficial de Idiomas de inglés y francés y ha cursado 1º de alemán. "Lo que es evidente es que uno no puede aprobar tan sólo con las clases que recibe. Incluso lo reconocen los profesores. Hay que tener una base anterior".

Un alumno que no haya aprobado el curso puede pedir que se expida un certificado que pruebe su destreza en alguna de las pruebas que le podrá eximir de hacer exámenes de idiomas al concursar para un puesto en las administraciones u otros organismos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 04 de noviembre de 2007.

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