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Reportaje:FUERA DE RUTA

Un Buenos Aires primaveral

Compras, restaurantes y la espléndida arquitectura de la ciudad

Un helado en Volta o las tiendas de la avenida de Alvear. Una comida en las alturas, en la planta 19ª del edificio Comega o en la planta 21ª del Club Alemán. Y una guía con obras de arquitectos sobresalientes.

Viajar a Buenos Aires es someterse a un túnel del tiempo de grandes contrastes. Metrópoli inmensa conocida por sus bares viejos, sus discotecas de vanguardia; ciudad única por los porteños y su pasión por el fútbol, el psicoanálisis y el asado. Es única por el ancho de su río de aguas marrones, al que la ciudad da la espalda en toda su extensión, por la cantidad de teatro y espectáculos de calidad que ofrece simultáneamente, porque Buenos Aires no duerme, por sus parques y plazas cubiertos por enormes árboles que crecen a la misma velocidad que sus raíces. Buenos Aires es único gracias a Gardel, a Evita y a Borges; Buenos Aires tiene tango.

La visita evoca contrastes como la mirada de Marcos López o Juan Travnik, grandes fotógrafos locales contemporáneos. Ambos hablan en su trabajo de la melancolía rioplatense y de los opuestos que se perciben desde el mismo desembarco en el aeropuerto internacional de Ezeiza. La ciudad se puede visitar siguiendo su arquitectura, especialmente interesante desde los años treinta hasta hoy. Empezando por el primer rascacielos de Latinoamérica, el edificio Kavanagh, de Sánchez, Lagos y De la Torre, del año 1935, maravilla de la construcción de la época, situado estratégicamente en la plaza de San Martín, y que representa uno de los símbolos de la arquitectura emergente de la época y hoy nos sigue emocionando: su lobby, con cada detalle especialmente diseñado, los ascensores y los diferentes tipos de apartamentos.

Vistas sobre el río

Y sus contemporáneos, el edificio de oficinas Comega, de Joselevich y Douillet, visita obligada a su restaurante, en la planta 19ª, desde la cual se divisa la ciudad y el río; o el edificio de oficinas Safico, de Walter Moll, de 1932, en la misma calle de Corrientes, con su entrada de mármol y cerrajería original de acero. Destacan asimismo en Buenos Aires las viviendas de los años cuarenta, de corte austero y algo racionalista, entre ellas, el edificio de Wladimiro Acosta, en Figueroa Alcorta 3.024, al que posteriormente se adosa con sabiduría un proyecto de Mario Roberto Álvarez, maestro de la arquitectura internacional.

En la esquina de Posadas y Eduardo Schiaffino se levanta otro de sus proyectos, donde hoy reside. Y podemos pasar horas para verlo salir, tal vez, sin aburrirnos, contemplando los detalles y la forma en que se inserta en la ciudad, toda una lección de buen hacer, con su planta baja que se encoge levemente para dibujar en el pavimento la esquina. Años más tarde, en el edificio Panedile, construyó con sabiduría la medianería, multiplicando los metros de fachada en un sutil juego entre normativa y arquitectura de elegancia sin igual.

Buenos Aires es la ciudad en la cual la tipología residencial colectiva tiene posiblemente la mayor calidad del mundo, sea la de los años treinta o sesenta. Las torres del barrio de Belgrano resuelven, distanciándose del suelo con jardines y juegos de transparencias, los límites de lo público y lo privado. La ciudad no incorpora plenamente el paisaje del horizonte del río salvo desde los interiores de estas torres. Plantas bajas elegantes donde cada mínimo detalle está diseñado y pensado.

No podemos terminar el recorrido arquitectónico sin comprobar la brutalidad de los hormigones de Clorindo Testa, en la Biblioteca Nacional y en el Banco de Londres, o una completa lección de arquitectura visitando el teatro San Martín, de Mario Roberto Álvarez.

La propuesta gastronómica ofrece múltiples opciones, desde la excelencia de la comida italiana, sólo entendida desde la importante inmigración de ese país. La tradicional carne de calidad en sus versiones de asado, y las fantásticas pastelerías-confiterías que invaden la ciudad con todas las variedades de alfajores: de maicena, rogelitos o clásicos, nos aseguran el regreso con exceso de equipaje, así como la posibilidad de comprar literatura, las 24 horas del día, en la calle de Corrientes o en la librería Ateneo de la calle de Santa Fe.

Una parrillada

Para ver el río podemos tomar una cerveza en el club de pescadores o comer una parrillada en La Nelli, del pequeño puerto de Vicente López, o en La Dorita, de Palermo; y si la opción es más urbana, la buena parrilla del centro será Arturito, con vistas al obelisco, en plena calle de Corrientes, hoy totalmente latinoamericanizada, cubierta de agresivos carteles publicitarios y comercio de baja calidad.

Una opción inolvidable será cenar en la planta 21ª del Club Alemán, en el edificio de oficinas también obra de Mario Roberto Álvarez, o comer algo casero a cualquier hora del día en Oui Oui, en la calle de Nicaragua 6.068; y para los más gourmets, un menú a mediodía en el Restó de la Sociedad Central de Arquitectos, en Montevideo 938.

En Palermo Soho, la oferta gastronómica también es interesante, pero nos dejamos seducir por el shopping a cielo abierto entre calles, con locales comerciales en los que encontrar mil opciones de lo más fashion. Y no hay que olvidar la visita a la papelería Palermo, en Honduras 4.945, o a Calma Chicha, en la misma calle. Los bares diseñados y ambientados nos transportan al Soho de Nueva York, sin embargo, será más auténtica la velada en Hermann, en Armenia y Santa Fe, o en la Rotisería Miramar, en San Juan y Sarandi, o en el café Florida Garden, en la peatonal calle de Florida, o un irresistible helado en Volta, donde está incluida una variedad de helados light para los más preocupados por mantener la línea.

Para volver con algún icono del diseño actual argentino, podemos comprar ropa o complementos del hogar de la última colección de Tramando, en Rodríguez Peña 1.973, o un collar de Gabriela Capucci en la elegante Avenida de Alvear, un bolso de Nicola Constantini en la tienda del Museo Malba, o unas botas de cuero en Mishka de Palermo.

Volver con la frente marchita, recorrer con placer, calma y melancolía La Boca y el Riachuelo, con o sin niebla, caminar por San Juan y Boedo antiguo, entre Pompeya y más allá, o simplemente adivinar el parpadeo para ver la Luna rodando por Callao...

Buenos Aires tiene tango, Buenos Aires, te quiero.

- Ariadna Cantis es arquitecta, comisaria de la exposición de arquitectura madrileña joven Madrid Freshforward.

GUÍA PRÁCTICA

Datos básicos- Prefijo telefónico: 00 54 11.- Población: Buenos Aires tiene unos tres millones de habitantes (12 con los suburbios).- Moneda: peso (un euro equivale a 4,50 pesos argentinos).Cómo ir- Iberia (902 40 05 00; www.iberia.com), Air Europa (902 40 15 01; www.aireuropa.com), Aerolíneas Argentinas (900 95 57 47; www.aerolineasargentinas.es) y Air Comet (900 99 54 99; www.aircomet.com) vuelan directo a Buenos Aires desde Madrid. Ida y vuelta, a partir de 897 euros.- Catai (en agencias) es una de las mayoristas que ofrecen paquetes: vuelos y cuatro noches en hoteles de cuatro y cinco estrellas, desde 1.300 ?.Comer- La Nelly (47 94 44 66). J. B. Alberdi con Río de la Plata. Unos 15 euros.- Parrilla La Dorita (47 73 00 70; www.parrillaladorita.com.ar). Humbolt 1.905. Unos 15 euros.- Arturito (43 82 02 27).Corrientes 1.124. Menos de 10 euros.- Club Alemán (43 11 33 13; www.clubaleman.com.ar).Corrientes 327. Planta 21ª. Unos 15 ?.- Oui Oui (47 78 96 14). Nicaragua 6.068. Palermo. Unos 10 euros.- Hermann (48 32 19 29). Santa Fe 3.902. Palermo. Menos de 10 euros.- Rotisería Miramar (43 04 42 61). San Juan con Sarandí. Palermo. Unos 10 ?.- Café de la SCA (48 13 23 75; www.socearq.org). Montevideo 938.Dormir- Home Buenos Aires (47 78 10 08; www.homebuenosaires.com). Honduras 5.860. Palermo. Doble, 84 ?. - Five Cool Rooms (52 35 55 55; www.fivebuenosaires.com). Honduras 4.742. Palermo. Desde 74 euros.Información- Turismo de Argentina en España (917 71 05 46; www.turismo.gov.ar).- www.ohbuenosaires.com.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de noviembre de 2007

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