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Reportaje:EL VIAJERO HABITUAL

Mi viaje, en un libro

Papel cuché para un recuerdo muy especial

Puede que lo del árbol y el hijo siga siendo complicado, pero para cumplir el sueño de tener un libro propio en las manos -que ilustre, por qué no, el último viaje- sólo hace falta banda ancha y 10 euros. La compañía estadounidense Blurb (www.blurb.com), creada en 2005, trae a Europa su propuesta de autoedición online gracias a un acuerdo con una imprenta en Holanda que abarata los gastos de envío.

A Eileen Gittins, fundadora de la empresa, se le ocurrió la idea cuando quiso hacer un librito con la historia de varios colegas pioneros de Internet. "Quería hacer un libro de fotos", dice la empresaria, "algo para regalar a los amigos que compartimos el nacimiento de la Red 1.0". Pero imprimir sólo unas pocas copias salía caro y llevaba mucho tiempo. "Un auténtico lío", recuerda Gittins. Un año de trabajo después, el software estaba listo. Gittins se puso un reto: "Hacer un libro en un día. Cogí la cámara, tomé fotos del valle de Napa durante tres horas, volví a casa con unas 200, eché un par de horas editando, y siete días después, con la ilusión de un niño en una tienda de caramelos, recibí mi obra en el correo. El libro transformó mis fotos; mi trabajo parecía tan oficial, ¡tan profesional!".

Tapa dura, firma en el lomo, papel satinado, gran formato, imágenes a toda página... Los libros creados en Blurb se pueden codear tranquilamente con los tomos ilustrados que se encuentran en cualquier librería. "La gente cada vez crea más información propia, gracias a las cámaras digitales y los blogs", dice Gittins. "Pero es curioso cómo a medida que nos hacemos cada vez más virtuales, apreciamos más las cosas que podemos tocar. Un libro es algo bello, y además es un continente que eleva el contenido, dándole credibilidad. La percepción del valor y la belleza de una foto vista en un libro es mucho mayor que cuando la ves en pantalla, donde todo parece descartable". De los 125.000 usuarios registrados en Blurb, el 70% utiliza el servicio con fines personales. Es decir, que hay mucho libro con las fotos del niño o de la boda. Muchísimos con las instantáneas de las vacaciones. La propia fundadora acaba de terminar uno para unos amigos que tenían "los JPG del matrimonio muertos de risa en su disco duro desde hace un año". Además de tener un álbum propio con ínfulas de libro de Taschen, el programa ofrece la posibilidad de dejarlo disponible online para que tus amigos y familiares también compren su copia.

"El software tenía que ser muy flexible", dice Gittins, "sencillo, para un usuario cualquiera, y sofisticado, para que los resultados fuesen profesionales". Con el programa descargado (gratuitamente), el usuario va colocando fotos y textos en celdillas, los más torpes pueden escoger plantillas ya establecidas por diseñadores gráficos, los más aventureros pueden crear un libro a la medida de sus necesidades. La interfaz es bastante intuitiva. Aun así, lleva tiempo llegar a algo potable visualmente.

Entre el 30% de clientes que usan Blurb con fines profesionales, según la fundadora, los hay de dos tipos: los que quieren el libro como una herramienta de marketing (por ejemplo, un portafolios para un arquitecto) y los que pretenden hacer negocio. "Blurb revoluciona el mercado editorial", presume Gittins. Fundamentalmente, prescinde de un montón de intermediarios. Pero que nadie se deje llevar por sueños de grandeza literaria: "Éste no es un sistema para autores profesionales, sino más bien para gente con una pasión y con un público cautivo", dice Gittins. Ejemplos: el anuario de una universidad, el álbum de viaje de un grupo...

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de noviembre de 2007