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11-M: caso cerrado

Zapatero: "Se ha impartido justicia. Hay que mirar hacia adelante"

El PSOE sostiene que la sentencia "es un varapalo judicial a las mentiras del PP"

La sentencia de la Audiencia Nacional sobre el mayor atentado terrorista de la historia de España, que ayer leyó el juez Javier Gómez Bermúdez, fue acogida con satisfacción en La Moncloa, pero sin sorpresa. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, con el precedente del juicio oral, desarrollado entre febrero y julio de este año, confiaba en una sentencia que fijase la verdad de los hechos, estableciese la responsabilidad de sus autores, desmontara la teoría de la conspiración y sirviese de consuelo a los familiares de los 191 muertos en el atentado y a los 1.856 heridos.

La resolución produjo satisfacción en La Moncloa y no causó sorpresa

La declaración de Rajoy hace temer a La Moncloa que el PP prosiga la pelea

El PSOE destaca que el fallo judicial culpa al terrorismo islamista

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La sentencia de la Audiencia Nacional sobre el mayor atentado terrorista de la historia de España, que ayer leyó el juez Javier Gómez Bermúdez, fue acogida con satisfacción en La Moncloa, pero sin sorpresa. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, con el precedente del juicio oral, desarrollado entre febrero y julio de este año, confiaba en una sentencia que fijase la verdad de los hechos, estableciese la responsabilidad de sus autores, desmontara la teoría de la conspiración y sirviese de consuelo a los familiares de los 191 muertos en el atentado y a los 1.856 heridos.

Así interpretó La Moncloa el resumen de la sentencia del juez Gómez Bermúdez. Zapatero no esperó ni media hora desde que el juez terminó su lectura de la sentencia para realizar una declaración institucional en el Palacio de la Moncloa, sobre la que ya llevaba reflexionando varios días. Zapatero compareció, a las 13.15, con la solemnidad que requería la situación y con la conciencia de que España, en una jornada como la de ayer, estaba en el centro de las miradas de todo el mundo.

De los tres atentados más graves que el terrorismo islamista ha perpetrado en occidente -el 11-S de 2001, en Nueva York; el 7-J de 2005, en Londres y el del 11-M de 2004, en Madrid-, éste es, a día de hoy, el único en el que las instituciones de un país democrático han conseguido sentar en el banquillo a sus autores y juzgarlos. "Hoy se ha impartido justicia", dijo con solemnidad Zapatero.

De ahí que buena parte de la intervención del presidente tuviera como objeto subrayar el orgullo nacional por el funcionamiento de las instituciones democráticas españolas ante este gravísimo atentado: las Fuerzas de Seguridad del Estado, por la rápida detención de los responsables, y la labor de los órganos jurisdiccionales en la instrucción del proceso, en la determinación de responsabilidades, en el enjuiciamiento de las mismas y en la fijación de la sentencia.

El jefe del Ejecutivo no se salió del guión institucional. En su reconocimiento a los órganos jurisdiccionales de haber llevado a cabo la "averiguación imparcial de la verdad" iba una crítica implícita a la teoría de la conspiración. Pero la tarea de explicitar esa denuncia corrió a cargo del portavoz del Grupo Socialista, Diego López Garrido, en un deliberado reparto de papeles.

"La sentencia es un varapalo del poder judicial a las mentiras del PP porque dictamina sin duda que su autoría corresponde al terrorismo islamista y que ETA no tuvo nada que ver. Tres años de mentiras proponiendo la autoría de ETA para tapar la mentira de tres días en los que, desgraciadamente, dirigentes del PP quisieron utilizar con fines electorales un atentado trágico", dijo el portavoz socialista.

Cuando López Garrido salió a la palestra ya conocía las declaraciones del presidente del PP, Mariano Rajoy, realizadas a las 13.45, en las que aseguró que apoyará que se siga investigando, con lo que no da por cerrado el caso, tras la sentencia. Esta declaración causó perplejidad en La Moncloa. "¿Cómo es posible que se base para seguir investigando en la ausencia de la autoría intelectual, una figura que no consta en el Código Penal?", dijeron fuentes de la Moncloa.

Precisamente, Zapatero había acabado su declaración con un llamamiento a la unidad de los partidos en la lucha contra la amenaza terrorista, tras considerar que la sentencia había impartido justicia y que, por tanto, "tenemos que mirar para adelante". La posición de Rajoy hace temer en La Moncloa que la pelea sobre el 11-M, que ha marcado la legislatura, va a continuar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 1 de noviembre de 2007

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