Urdaibai tendrá su plan de saneamiento tras 23 años de pugna

El Gobierno central adjudica la planta depuradora por 21 millones

Urdaibai es la única reserva de la biosfera de Euskadi, pero también la zona más amplia de toda la comunidad autónoma que no cuenta con un sistema de recogida de sus aguas residuales. La paradoja se encuentra en vías de resolverse, sobre todo tras solventarse el último trámite administrativo pendiente: la adjudicación de las obras de la estación depuradora

Pese a ello, los cerca de 50.000 habitantes de Urdaibai no tendrán regularizada antes de 2010 su red de aguas fecales, que ahora desemboca en la ría que atraviesa la reserva. El ministerio no precisó ayer cuándo empezarán y concluirán los trabajos, aunque, una vez adjudicados, empezarían en el mejor de los casos a principios de 2008 y se prolongarían durante dos o tres años. La depuradora, que contará con dos túneles artificiales bajo su superficie, ofrecería un tratamiento primario y secundario de las aguas fecales, al que se une otro terciario.

Emisario submarino

Además de esta planta, ubicada en los límites de los municipios de Bermeo y Mundaka, el Gobierno central financiará un emisario submarino que evacuará las aguas depuradas al mar, a un kilómetro de distancia. El coste del proyecto superará los 30 millones de euros. El conjunto del sistema de saneamiento elevará la inversión por encima de los 65 millones.

El Gobierno vasco y la Diputación de Vizcaya se encargan de la construcción de una red de colectores de 20 kilómetros entre Muxika y Bermeo, que empezó a acometerse en 2004 y está previsto que concluya en los próximos meses si no surgen contratiempos.

Aunque se han ido construyendo pequeñas depuradoras, la mayoría de los 22 municipios integrados en la reserva depositan sus aguas residuales directamente a la ría, lo que ocasiona problemas de calidad de las aguas en una zona que tiene playas importantes como la de Laida, sita en la desembocadura del cauce.

Aunque los primeros planes para construir el sistema de saneamiento se remontan a 1984, los problemas se han sucedido. La transferencia de las competencias hidráulicas a la comunidad autónoma vasca en 1994 pareció que iba a lanzar el proyecto, pero la falta de acuerdo entre las instituciones lo bloqueó hasta hace unos años.

Jorge Marquínez, presidente de la Confederación Hidrografía del Norte, la entidad pública que acometerá la depuradora, admitió el pasado año que la Administración central "no ha sido muy diligente" con un proyecto que fue declarado de interés general -lo que obliga al Gobenro a financiero- en 1994, por lo que lo calificó de "urgente".

Un retraso por disputas políticas

El plan de saneamiento de Urdaibai ha sido otro motivo de polémica entre las administraciones vasca y central. A los desencuentros registrados en la década de los noventa se unieron las discrepancias durante el mandato del PP. En 2003, se cerró un compromiso para abordar a partes iguales el proyecto de saneamiento integral. El Gobierno vasco y la Diputación de Vizcaya se encargaban de pagar la red de colectores y tuberías, mientras que el Ejecutivo central asumía la construcción de la depuradora de tratamiento de las aguas residuales.

Sin embargo, poco después el Ministerio de Medio Ambiente adujo falta de financiación para abordar de inmediato el proyecto y propuso que la mitad del coste de la depuradora fuese sufragado por los usuarios con el abono de tarifas especiales en el suministro de agua y saneamiento durante 45 años. Es el esquema que se ha aplicado en el área metropolitana de Bilbao para financiar el Plan de Saneamiento, casi concluido, aunque en este caso se trata de la inversión más cuantiosa en un proyecto medioambiental en Euskadi: casi 800 millones de euros.

Aquel planteamiento fue rechazado de plano por la consejería de Medio Ambiente, que invocó a la declaración de interés general del proyecto. Con la llegada del PSOE al Gobierno central cambió esta idea y se retomó el compromiso adoptado en 2003.

Las instituciones vascas han sido más diligentes en el impulso del proyecto y desde 2004 han empezado a ejecutar su parte de la obra. Al Gobierno central le ha costado otros dos años y los plazos marcados se han ido incumpliendo sistemáticamente. "Creo que hay que hacer una autocrítica", dijo el presidente de la Confederación Hidrográfica del Norte en abril de 2006. Ahora, por fin, todo parece encaminado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 30 de octubre de 2007.

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