The Dynamites llevan a Santiago el espíritu de James Brown

Los que ya empezaban a echar de menos al indiscutible rey del funk, el recientemente desaparecido James Brown, pueden estar tranquilos porque la doctrina musical que predicó durante décadas cuenta con aventajados seguidores que podrán seguir propagándola por los escenarios de todo el mundo. The Dynamites, un grupo de reciente formación procedente de Nashville, son sin duda un buen ejemplo de como el funk sigue vivo. Lo demostraron durante el concierto que ofrecieron en la sala Capitol de Santiago en la noche del pasado lunes ante más de 300 espectadores.

Charles Walker, el cantante de la banda, no comete el error de tratar de parecerse al inimitable Brown sobre el escenario. De hecho, sus estilos son muy diferentes ya que Walker y su banda se distinguen por mezclar con maestría las influencias del deep funk y el soul pero con un estilo propio.

El público asistente pudo disfrutar durante el concierto de momentos que hicieron recordar a Brown pero también a otros maestros de la música negra de los 60 como Marvin Gaye, Otis Redding o Sam Cooke. En el currículum de Walker figuran varios conciertos en el mítico Teatro Apolo de Nueva York actuando de telonero a mediados de los años 60 de grandes figuras de la época como Etta James, Wilson Pickett o el propio James Brown.

Pero el secreto de The Dynamites no está tan solo en la vibrante voz de Walker sino también en el poderío de su sección de viento y en el buen hacer del resto de miembros de la banda, con el guitarrista y compositor Bill Elder como figura a destacar. Durante su actuación en Santiago tocaron sobre todo los temas que forman su primer disco, Kaboom, pero también hubo momentos para recordar algún clásico en versión funk como Satisfaction. No necesitaron recurrir al truco fácil de tocar los temas clásicos del funk para hacer bailar al público y crear momentos de gran intensidad con los momentos más lentos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 30 de octubre de 2007.