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Chantaje a la familia real británica

Detenidos dos hombres que pedían dinero por un vídeo comprometedor

Dos hombres de 30 y 40 años, respectivamente, han sido acusados de chantajear a un miembro de la familia real británica que habría sido filmado en una escena de sexo y cocaína con un ayudante, según informaba ayer The Sunday Times. Buckingham se limitó ayer a decir que el asunto estaba en manos de la policía, y Scotland Yard confirmó que dos hombres fueron acusados

de chantaje. Según la BBC, el afectado sería un miembro considerado "menor" en la escala jerárquica de la familia real.

El intento de chantaje empezó el 2 de agosto, pero no se ha conocido hasta ahora, a pesar de que el pasado día 13 de septiembre los acusados comparecieron ante el juez tras haber sido detenidos dos días antes. El juez que lleva el caso ha prohibido que se hagan públicos los nombres de ninguna persona implicada para proteger la identidad de la persona chantajeada.

Se trata del primer caso de chantaje contra la familia real británica desde que en 1891 el futuro rey Eduardo VII, que tenía entonces 26 años, pagó 200 libras de la época -equivalentes hoy a 17.000 euros- a dos prostitutas que le amenazaron con publicar unas cartas que les había hecho llegar el futuro rey y que probaban que había utilizado sus servicios. Pero ese chantaje no se conoció hasta el año 2002, cuando fue subastada una carta del príncipe a su abogado acerca del caso.

En años recientes ha habido un caso más o menos encubierto de chantaje cuando Paul Burell, mayordomo de Carlos y Diana de Gales, fue acusado de quedarse con propiedades tras la muerte de la princesa. La reina recordó repentina y sospechosamente que estaba al corriente de que Burrell conservaba aquellas posesiones, provocando el colapso de las acusaciones contra el mayordomo y ahorrando a la familia real lo que amenazaba con ser un delicado aireo de los trapos sucios de la relación de los Windsor con Diana. El cierre del caso permitió a Burrell hacerse millonario contando su historia.

El chantaje de estos días, sin embargo, tiene los estupendos ingredientes del sexo homosexual y el consumo de cocaína, pero parece que el objetivo es más modesto: tanto la cuantía reclamada por los chantajistas como las informaciones de la BBC hacen pensar que el afectado no es el príncipe de Gales, ni sus hijos, ni sus hermanos.

Todo empezó el 2 de agosto, cuando una persona llamó a las oficinas de la familia real para comentar que sabía que un hombre que trabajaba como ayudante de la familia había recibido un sobre con el sello real que contenía cocaína. Dejó un teléfono móvil para que se pusiera en contacto con él el personaje real que había hecho llegar ese sobre a su ayudante. En posteriores contactos telefónicos, uno de los chantajistas hizo saber que tenía un vídeo en el que se veía a ese ayudante practicando una felación al miembro de la familia real y exigía 50.000 libras (66.000 euros) por no difundir las imágenes, sin duda comprometedoras en caso de ser auténticas.

Los chantajistas aceptaron mostrar el vídeo a un representante de la familia real, pero quien se presentó al visionado, el 11 de septiembre pasado en una suite del hotel Milton en Park Lane, en Mayfair, no fue un ayudante real, sino un oficial de Scotland Yard camuflado. La policía estaba grabando la escena desde una habitación contigua.

En ese momento fueron detenidos los citados hombres de 30 y 40 años, que el día 13 fueron presentados ante un magistrado. Éste les acusó de chantaje y remitió el caso a un tribunal superior. El caso se verá, sin duda a puerta cerrada, el próximo 20 de diciembre.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 29 de octubre de 2007