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Crítica:MINIPRUEBA EXCLUSIVA | Ferrari 430

Cambia en un parpadeo

El Scuderia es la evolución del Ferrari 430, pesa menos y estrena un cambio ultrarrápido

SEIS CENTÉSIMAS de segundo es lo que se tarda en parpadear, y también lo que necesita el Ferrari 430 Scuderia para cambiar de marcha con el nuevo cambio derivado del que utiliza Raikkonen en fórmula 1. La última joya de orfebrería de la marca italiana llega a España en diciembre, y sus estratosféricas tarifas, 223.000 euros, 50.000 más que el 430, no han evitado una abultada lista de espera en todo el mundo.

El Scuderia, el coche con el cambio más rápido del mundo, es la evolución ultradeportiva del 430 y supone una respuesta de Ferrari a los límites de velocidad: su mecánica está pensada para poder disfrutarla en circuito sin poner en peligro la fiabilidad. Pero este modelo es también un laboratorio que recoge las últimas sofisticaciones técnicas para seguir mejorando las impresionantes prestaciones de los Ferrari reduciendo las emisiones. Así, aunque por fuera apenas se distingue del 430 por la banda decorativa que recorre la carrocería imitando el morro del Ferrari F1, aplica con profusión los materiales ligeros para reducir el peso y ha recibido un profundo trabajo en el túnel de viento que mejora a la vez prestaciones, consumos y emisiones.

MECÁNICA DE FÓRMULA 1

La clave en las prestaciones de los Ferrari es siempre su relación entre peso y potencia, y el Scuderia prima este aspecto para mejorar al 430. Parte de la carrocería y el interior (volante, asientos...) es ahora de fibra de carbono, y se ha aplicado el magnesio para bajar el peso de 1.350 a 1.250 kilos. El motor también ha recibido nuevos pistones, escapes y centralita, que elevan la potencia de 490 a 510 CV. Y la relación peso / potencia pasa de los 2,8 kg/CV del 430 a sólo 2,45. Sin embargo, la gran aportación del Scuderia es la electrónica, porque ha permitido reducir el tiempo de cada cambio de marcha a sólo 60 centésimas de segundo, 20 más que el fórmula 1 actual. Así, cambia más rápido que el 599, buque insignia de Ferrari (100 centésimas), y bate de largo al 430 (150). Otras novedades son el nuevo diferencial E-Diff 2 derivado de la fórmula 1, que mejora la tracción al acelerar en curva, y unos frenos más grandes con discos carbocerámicos que paran desde 100 km/h. en sólo 34 metros

510 CV MUY DÓCILES

Probar el Scuderia en Fiorano, el circuito de Ferrari, es una experiencia única, y si se empieza como copiloto de Marc Gené, piloto probador de la marca en fórmula 1, se convierte en privilegio. Aparte de las sensaciones de infarto que se viven, la pista confirma que los límites de este coche, sobre todo en frenada y velocidad en curva, no se pueden ni atisbar en una carretera normal. Pero si con Gené los 510 CV muestran una docilidad casi entrañable, la realidad es que este Ferrari tiene la virtud de no exigir gran técnica para disfrutarlo y se conduce casi como un GTI, aunque con el debido respeto a su potencia. El cambio en el volante elimina el temor a calarlo al arrancar, y basta acelerar a fondo para que el coche comience su recital y confirme el implacable empuje del motor desde el ralentí hasta las 8.500 vueltas. Las marchas se encadenan al instante por sí solas o acariciando el cambio, la espalda se clava al respaldo de los asientos de carreras, que compensan la impresionante inercia lateral en las curvas, y el cinturón evita acabar como un sello en el parabrisas a la primera frenada. Pero lo mejor es que basta colocarlo en la curva y acelerar a tope para que la electrónica haga el resto. Y es que el Scuderia corre y frena mucho -11,6 segundos de 0 a 200 km/h. y 320 km/h.-, pero muestra una eficacia tan impresionante que hace todo muy fácil

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 27 de octubre de 2007

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