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Lo más interesante del teatro argentino se da cita en Girona

Este año las fiestas de Sant Narcís de Girona quedarán sin duda impregnadas de ese "qué sé yo" con el que Astor Piazzolla definía "las tardecitas de Buenos Aires". Y es que desde mañana hasta el lunes, el Festival Temporada Alta presenta cuatro montajes que llegan de la Reina del Plata en tres espacios de la ciudad y que forman parte de un ciclo comisariado por el director de uno de ellos, Javier Daulte, responsable artístico de la sala Villarroel de Barcelona.

"Desde luego faltan varios nombres: Mauricio Kartum, Federico León, Alejandro Tantanian, Spregelburd...", señala Daulte, "pero ahora mismo, si me preguntas qué puedes ver en Buenos Aires, te diré que no te pierdas los tres montajes programados de Bartís, Veronese y Tolcahir".

A Javier Daulte (1963), maestro de los géneros y de la narración, le cuesta, por pudor, hablar de Nunca estuviste tan adorable, su primer montaje de gran formato que podrá verse en el teatro Municipal. En él habla de una familia a lo largo de 20 años basándose en la suya y combinando la comedia con el melodrama y el género musical. El éxito de la obra fue tal que, tras una gira de tres años, ahora está siendo adaptada a la gran pantalla con el mismo elenco, adaptación en la que Daulte participa como guionista.

El más veterano y también el más internacional de los directores programados es Ricardo Bartís (1949) que vuelve a Temporada Alta con De mal en peor, una "tragedia argentina" estrenada en 2005 que se gestó entre las paredes de su apartamento, lo que contribuye al toque de vodevil deliberadamente paródico de la pieza. Su acción se sitúa entre 1880 y 1910 y retrata a dos familias que conviven en una casona de Buenos Aires. A las relaciones familiares se suman una nonagenaria, única superviviente de un grupo de maestras norteamericanas que llegaron al país en 1858 para alfabetizarlo, y los festejos por el centenario de la Revolución de Mayo, todo ello con las manifestaciones obreras y la represión policial de fondo. El suyo es un teatro independiente, marcado por la dictadura y la opresión económica.

Daniel Veronese (1955) vuelve a la sala La Planeta con otro Chéjov tras su brillante versión de Las tres hermanas que, bajo el título Un hombre que se ahoga, nos dejo boquiabiertos el año pasado. Se trata de una relectura atemporal y aespacial de El tío Vania en la que incluye fragmentos de Las criadas, de Genet. "Es peligroso crear tantas expectativas", comenta Daulte, "pero para mí, Espía a una mujer que se mata es incluso mejor que la versión de Las tres hermanas".

El más joven de todos, Claudio Tocachir (1975), presenta un auténtico fenómeno teatral del circuito alternativo de Buenos Aires desde que se estrenó en 2005: La omisión de la familia Coleman. Distinguido con un montón de premios, el montaje retrata a una familia al límite de la disolución para plasmar nuestra incapacidad de hablar de lo que nos pasa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 25 de octubre de 2007