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Carranza tendrá nuevo instituto

Educación anuncia la construcción del edificio tras convocar los padres a la prensa para denunciar su "deterioro extremo"

El valle de Carranza tendrá un nuevo edificio para trasladar al alumnado de ESO del instituto público del municipio vizcaíno. El Departamento de Educación atendió las reiteradas demandas del centro anteayer, el mismo día en que la comunidad escolar convocó a los medios de comunicación para mostrar en una visita las malas condiciones de seguridad y accesibilidad en las que se encuentra el inmueble, de más de 50 años de antigüedad. La directora, Marisol Antolín, y el presidente de la Asociación de Madres y Padres (AMPA), Pedro Larrinaga, expresaron ayer en la rueda de prensa su "alegría" porque el Gobierno haya la construcción del proyecto del nuevo edificio en el proyecto de presupuestos de 2008.

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El viejo aulario tiene 50 años y graves problemas de accesibilidad La consejería destina 2 millones de euros para el nuevo inmueble

El instituto, en cuyo antiguo edificio estudian 65 alumnos de la ESO, solicitó el año pasado a Educación un inmueble nuevo. "Tuvimos goteras fuertes que caían literalmente en los pupitres y desprendieron parte del techos", relata a este periódico Larrinaga. El departamento, aclara, atendió la propuesta e incluso aprobó un proyecto para construir un nuevo edificio, pero en el último momento, las obras quedaron fuera de los presupuestos para el 2007.

"Como no nos daban nuevas fechas, temíamos seguir en esta situación. Se arregló el tejado para solucionar las goteras, pero la estructura de madera es tan precaria que las reformas sólo son parches". Como medida de presión para desbloquear la situación, el centro convocó anteayer a los medios de comunicación para que comprobaran por sí mismos "el deterioro extremo y la absoluta falta de seguridad" del edificio.

Esa misma tarde, Educación les comunicó la inclusión de las obras en sus presupuestos para 2008. "Estamos satisfechos, porque queríamos ese compromiso formal", declara el presidente del AMPA, quien aclara que no desconvocaron la rueda de prensa para evitar malentendidos. Por su parte, Antolín asegura en tono conciliador que ha tenido "buena sintonía" con el Gobierno, que éste ha cumplido todos los plazos y que "su único error ha sido no comunicar antes que el proyecto estaba presupuestado".

Preocupada también porque una imagen distorsionada de la gravedad de la situación lleve a Educación a cerrar el centro, la directora niega que hablara con la prensa de condiciones de insalubridad, aunque reitera que la estructura con la que se construyó el edificio, propia de una vivienda, plantea problemas de accesibilidad e incumple las normativas de seguridad.

Cerrar el instituto tampoco le parece una solución a Larrinaga, porque Balmaseda, donde se encuentra el instituto más próximo, es una localidad demasiado alejada como para que los estudiantes se trasladen a ella a diario. "No queremos que nos cierren. Si nos garantizan la solución y el Gobierno nos financia pequeñas reformas con las que ir tirando, aguantamos hasta que construyan el nuevo edificio", explica. "No es que se nos vaya a caer el techo encima", añade, "pero nos inquieta que es difícil evacuar el edifico ante una emergencia y que la humedad pueda afectar al sistema eléctrico, porque hay goteras cerca de los fluorescentes".

La partida de dos millones de euros permitirá construir a partir del año que viene el nuevo aulario en un terreno contiguo que adquirió el Ayuntamiento, derribar el antiguo inmueble, y reformar el gimnasio para ubicar en él más instalaciones. Así se solucionará el otro problema que plantea el centro: la falta de espacio. "Cuando tuvimos goteras pudimos trasladarnos a otras aulas, pero si vuelve a pasar será imposible, porque tenemos todas ocupadas. Cada vez hay más niños en Primaria, así que, si no tenemos otro edificio, se acentuarán los problemas para ubicar al alumnado", recalca Larrinaga.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 24 de octubre de 2007