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Reportaje:

Amancio Ortega ya tiene 21.500 millones

El presidente de Inditex aumenta su patrimonio en 5.000 millones en el último año

por la revalorización de la compañía y sus inversiones financieras e inmobiliarias

Amancio Ortega se ha convertido en uno de los hombres más ricos del mundo cuatro décadas después de empezar a fabricar batas de señora en un taller de A Coruña. La fortuna del fundador de Zara ha aumentado en cerca de 5.000 millones de euros en el último año y ha alcanzado esta semana un nivel récord de unos 21.500 millones, según una estimación realizada por EL PAÍS a partir de la información disponible en diversos registros públicos sobre más de una treintena de sociedades controladas por el empresario.

El taller de 1963 ha dado paso a un grupo con 3.429 tiendas en 68 países

El 59,3% de Inditex ha alcanzado un valor récord de 18.500 millones

La inmobiliaria de Ortega ha entrado en pérdidas por la subida del Euríbor

Los 75.000 empleados del grupo tienen 26 años de media

La mejor inversión de Amancio Ortega sigue siendo Inditex. No sólo por su valor, sino también por su rentabilidad. El líder europeo de la moda se ha revalorizado un 34% en un año. Sus acciones han superado esta semana la cota de los 50 euros, de modo que su valor en Bolsa es de 31.200 millones, lo que convierte a Inditex en la séptima empresa española por capitalización. El 59,294% que controla Amancio Ortega es su posesión más preciada, valorada en unos 18.500 millones. Ortega está orgulloso de ese valor, pero aún lo está más de los cerca de 75.000 puestos de trabajo que ha alcanzado Inditex. El grupo cuenta con una plantilla internacional -la mitad de los empleados trabaja fuera de España-, de mayoría femenina (un 82,8%) y joven, con una edad media de 26 años.

Industria de Diseño Textil (Inditex) se constituyó el 12 de junio de 1985, con sede en Arteixo (A Coruña). El germen del grupo, sin embargo, se remonta al taller de fabricación de batas creado en 1963 por Ortega y su primera mujer, Rosalía Mera, a la que conoció cuando ambos trabajaban en una mercería. En 1972 se constituyó Confecciones Goa, que tomó para su nombre las iniciales de Amancio Ortega Gaona en sentido inverso. Tras más de 12 años como fabricante para mayoristas, Ortega se lanzó a la aventura de vender la ropa en sus propias tiendas. Zara abrió sus puertas en una céntrica calle de A Coruña en 1975. Nadie podía imaginar en lo que se acabaría convirtiendo.

Tras crecer por España en los años ochenta y por Europa en los noventa, Inditex se ha convertido en la más global de las empresas españolas. Las 3.429 tiendas de sus ocho grandes cadenas están presentes en 68 países de Europa, América, Asia, el Pacífico, Oriente Medio y África. En el último ejercicio, Inditex alcanzó una cifra de negocio de 8.196 millones, el 60% fuera de España. Los beneficios fueron de 1.002 millones.

El flexible y rentable modelo de negocio ha seducido a analistas e inversores, que de cuando en cuando acuden en peregrinación hasta Arteixo para ver en directo lo que ya se estudia en las escuelas de negocio.

Allí son testigos del permanente contacto de las áreas de diseño y comerciales con las tiendas de todo el mundo, lo que permite a la empresa responder a los gustos de la clientela con una velocidad sin parangón. Los visitantes también pueden ver en acción al corazón logístico de la empresa, la gigantesca ruleta que reparte las prendas que salen de la fábrica en cientos de cajas con destino a cualquier rincón del planeta. En uno de los sótanos puede apreciarse también cómo los interioristas de Zara diseñan al milímetro la disposición de las prendas en una réplica de las tiendas reales en la que la única diferencia es que no hay clientes.

Las ganancias de la primera época de Inditex permitieron a Ortega iniciarse en las inversiones inmobiliarias, como casero de alguna de las tiendas de la empresa. Desde entonces, el negocio del ladrillo siempre le ha atraído y se ha convertido en uno de los pilares del imperio paralelo que ha construido el hombre más rico de España.

Este imperio está constituido por varias decenas de empresas. Ortega es accionista directo de Gartler y Partler, las dos sociedades a través de las cuales controla Inditex. También tiene una participación directa en inversiones Menlle, en la que la socia mayoritaria es su esposa, Flora Pérez, y en cuyo accionariado también está presente su hija menor, Marta. Además de estas tres sociedades, Ortega es accionista directo de Pontegadea Inversiones, que a su vez tiene un 100% de Ponte Gadea, la cual posee el 100% de Pontegadea Inmobiliaria. Ése es el núcleo del imperio paralelo de Amancio Ortega. En él juega un papel clave José Arnau Sierra, hombre de la máxima confianza de Ortega que administra su fortuna

Pontegadea Inversiones ha ido asumiendo las participaciones del 5% en sociedades cotizadas. En el último año se ha unido a la lista Astroc, por la que Ortega pagó las acciones al triple de lo que ahora valen. Ya en 2007, Pontegadea Inversiones ha vendido el 4,5% de NH Hoteles por algo más de 100 millones y pronto se deshará de la participación en Agbar.

Ponte Gadea, por su parte, es la matriz de la mayoría de las sociedades que controla Ortega. Controla Alazán y Keblar, dos sociedades de capital variable. El patrimonio de ambas supera los 1.000 millones de euros (gestionados por el Santander y el BBVA). Está concentrado en renta fija, pero es el 10% del total invertido en renta variable española el que suele acaparar los titulares. BBVA (41,6 millones), Santander (13 millones), Ferrovial (12,8) y Telefónica (8,3) eran las principales inversiones en la Bolsa española a 30 de junio.

Ponte Gadea controla también la mayoría de las sociedades inmobiliarias. Destaca su homónima, Pontegadea Inmobiliaria, que tenía a cierre de 2006 inmuebles arrendados en España y Reino Unido con un coste de adquisición de 759 millones, y un valor muy superior a precio de mercado. Aunque los ingresos por alquileres se duplicaron el año pasado hasta 41,5 millones, la sociedad entró en pérdidas por la subida del Euríbor, dado que buena parte de la inversión está financiada con hipotecas a tipo variable.

Amancio Ortega también ha apostado fuerte en el último año por la inversión inmobiliaria en Florida y en México, donde está en el aire el proyecto de levantar el edificio más alto de Latinoamérica, la torre Bicentenario, en la que planeaba invertir 110 millones. Ya en 2007, ha comprado un gran edificio en Berlín por 250 millones y ultima los detalles de la compra de 11 edificios históricos al Banco Santander por unos 500 millones.

Ortega es el tercer hombre más rico de Europa y el octavo del mundo. Con lo que ha aumentado su fortuna en 12 meses, le bastaría para ser el más rico de España. Pero él sabe mejor que nadie el trabajo que le ha costado, a lo largo de muchísimos años, lo que ha conseguido.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 21 de octubre de 2007