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Análisis:A LA PARRILLA

Salvavidas

Hitchcock le confesó a Truffaut en su libro de conversaciones que la razón para filmar Náufragos (Lifeboat) enteramente dentro de un bote salvavidas no fue una de sus famosas ocurrencias sádicas sino un modo de adelantarse a las técnicas de los programas dramáticos televisivos, que recurren en un 80% al plano corto. Dicen los creadores de Perdidos, que inició su tercera temporada el pasado miércoles en La 2, que su punto de partida fue ver a Tom Hanks en la película Náufrago, que nada tiene que ver, para su desgracia, con la de Hitchcock. Lo cual significa que Perdidos mueve más sus cámaras, hace planos generales y cambia de decorados, algunos muy bonitos, dentro del reducido espacio de la isla. Aunque no pertenezco al clan de los fanáticos de esta serie americana, me gusta verla, y su fantasía a medio camino entre el psicologismo y la ciencia-ficción está siempre resuelta con gran brillantez. Llevado por el efecto llamada, en este caso llamada de la selva, vi a continuación en la misma cadena Muchachada nui, donde un Ferran Adrià licántropo andaba por los bosques con la intención (todo lo sugería) de buscar algún tubérculo salvaje para reformarlo en su cocina.

Náufragos sin mar ni isla: los marroquíes del poblado madrileño de la Cañada Real. Ayer, mientras se anunciaba que el juez había suspendido cautelarmente el desalojo, Concha García Campoy ponía el asunto a debate en Las mañanas de Cuatro, y el periodista Arturo González se quejaba de que la policía actúe con más diligencia en la demolición de chabolas que en la de los 30.000 pisos ilegales de Marbella. El director adjunto de este periódico, Vicente Jiménez, veía la cuestión implícita de los fallos para integrar a los inmigrantes y su marginación en ghettos, pero la escritora Ángela Vallvey discrepó. En una semana marcada por los modos correctos de llamarse la gente, Vallvey sostuvo que "hay que ser moro" para que estos problemas de vivienda (ella ha tenido uno, sin resolver, dijo) sean noticia. ¿Responderán los "moros" -como Carod-Rovira a quien le llamó José Luis- que ellos no se llaman a sí mismos moros?

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 20 de octubre de 2007