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La Polonia rural, granero de votos de los gemelos

Un tercio de los polacos vive en el campo y aprecia los valores morales de los Kaczynski

Detrás del mostrador de la tienda de alimentos en la que trabaja, Malgorzata Ciecwierz, de 40 años, se toca la pequeña cruz que lleva colgada del cuello mientras piensa la respuesta. "He sido, soy y seré votante de los Kaczynski, porque me gustan sus valores; están llevando a Polonia por el buen camino", afirma tajante y se pone a despachar a uno de los vecinos de la localidad, Lysomice, un pueblo agrícola de 7.000 habitantes situado a 200 kilómetros al noroeste de Varsovia. Como ella piensan muchos residentes de la Polonia rural, donde el gobernante Ley y Justicia (derecha conservadora) tiene su mayor apoyo.

El voto del campo, donde viven uno de cada tres polacos, será determinante en las elecciones parlamentarias de mañana. Se celebran dos años antes de lo previsto, porque el Ejecutivo del primer ministro, Jaroslaw Kaczynski, en el poder desde 2005, se quedó en minoría en agosto tras romper con sus dos socios; su hermano, Lech, es el presidente. Las encuestas afirman que Ley y Justicia está ligeramente por detrás de su rival, la Plataforma Cívica de Donald Tusk (derecha liberal). Pero nadie se atreve a pronosticar quién ganará.

"A veces escucho Radio María; piden dinero todo el tiempo", dice Irena

Las tirantes relaciones de los Kaczynski con la UE, su desprecio por los homosexuales y su caza de brujas anticomunista escandalizan a observadores extranjeros y a los habitantes de muchas ciudades polacas. Pero fuera de Varsovia, en un pueblo como Lysomice, los gemelos son vistos de una forma muy diferente. "Todo el mundo les critica, pero lo están haciendo bien", insiste Ciecwierz. El campo todavía recela de Bruselas (y la Plataforma es más proeuropea), pese a que cerca de 1,5 millones de agricultores ha recibido unos 2.000 millones de euros en ayudas de la UE en 2006.

El partido de los Kaczynski es consciente de la importancia del campo, donde vive buena parte del 20% de indecisos. "Han dado un giro importante en esta campaña respecto a la de 2005, y están más volcados en los agricultores", afirma Maciej Krzak, experto del Centro de Investigación Social y Económica de Varsovia. Ley y Justicia ha prometido más ayudas directas al campo y a las familias. Aunque Krzak considera que el nivel de gasto será insoportable para las arcas del Estado.

La defensa del patriotismo, de los valores católicos y anticomunistas, y los ataques contra los nuevos ricos de los Kaczynski encajan mejor en el campo que en la ciudad, donde las clases medias valoran el mensaje de la Plataforma, basado en la bajada de impuestos, las privatizaciones y la entrada en el euro.

A escasos tres kilómetros de Lysomice, la polémica y ultracatólica Radio María pide el voto para los Kaczynski desde su sede en Torun, ciudad natal de Nicolás Copérnico. "A veces escucho esa emisora; piden dinero todo el tiempo", dice Irena Seklecka, costurera jubilada de 76 años. En 2005 votó a los Kaczynski. Ahora dice que no piensa votar. Su pensión sigue estancada en 150 euros mensuales y se siente desencantada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 20 de octubre de 2007