Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Necrológica:

Kisho Kurokawa, arquitecto japonés

Filósofo, también ganó el gran premio nipón de literatura

El arquitecto Kisho Kurokawa, uno de los maestros japoneses con mayor reconocimiento internacional, murió el 12 de octubre, a los 73 años, a causa de un fallo cardiaco, en un hospital de Tokio en el que había ingresado cuatro días antes por una afección intestinal. Los medios de prensa aseguran que sufría desde hacía tiempo un problema de hígado. Había nacido en Nagoya, en el centro de Japón.

A lo largo de sus 40 años de carrera profesional en todo el mundo, que se caracterizaron por unir estilos tradicionales arquitectónicos y filosofía, Kisho Kurokawa realizó cerca de un centenar de proyectos.

Kurokawa, quien, además de arquitecto, fue un teórico, filósofo y escritor, fue el autor de la altamente valorada ampliación del Museo Van Gogh en Ámsterdam, del Museo Etnológico de Tokio, del recientemente inaugurado Centro Nacional de Arte de Tokio y del aeropuerto internacional de Kuala Lumpur, en el que reúne las últimas tecnologías con la inspiración de la arquitectura local y el respeto a la identidad del lugar.

Con ese aeródromo, considerado como un aeropuerto sostenible por la ONU en 2003, ganó la edición 2003-2004 del gran premio del concurso italiano internacional Dedalo-Minosse.

El arquitecto defendió durante más de cuatro décadas "la tesis de la simbiosis en la que se conjugan las ideas globales con las sugerencias locales, y eso lo he mantenido en mis obras".

A diferencia de sus logros arquitectónicos, filosóficos y literarios, como el gran premio japonés de literatura que recibió por su libro Filosofía de la simbiosis, Kurokawa intentó este año entrar en la política, pero no tuvo éxito cuando concurrió a la alcaldía de Tokio ni al Senado.

Nacido en Nagoya, ciudad en el centro de Japón, se licenció en Arquitectura en la prestigiosa Universidad de Kioto en 1959, antes de doctorarse en 1964 por la también selecta Universidad de Tokio, donde estudió bajo el gran maestro fallecido en 2005 a los 91 años Kenzo Tange.

Tange fue la figura de mayor influencia en la arquitectura japonesa tras la II Guerra Mundial por su obra de síntesis entre las líneas puras de la mejor estética tradicional nipona, y el funcionalismo y el modernismo occidental con el que creó megaestructuras. Contribuyó a diseñar la cambiante línea del cielo de Tokio, con la que creó un sello de identidad al resurgente Japón industrial que sobrevivió a la derrota y ruinas de la segunda conflagración mundial.

Kurokawa se veía a sí mismo como un filósofo y así se explica que fuera cofundador del llamado Movimiento Metabolista, ya disuelto, para el que la arquitectura era un espacio abierto a la sociedad y en continuo cambio, como la evolución de los seres vivos, y cuyas obras se basaban en temas como la ecología y el reciclado.

Kurokawa creó un plan maestro de desarrollo axial, simétrico y severo, en 1998, para Astana, que desde ese año pasó a ser la nueva capital de la República de Kazajistán.

El arquitecto japonés estuvo a finales de 2002 en Bilbao y Vitoria como invitado del proyecto Cities, lo que le permitió ser testigo de la remodelación de la primera a partir del Guggenheim, que le pareció "extraordinario", y ver una ciudad que le llamó la atención "por su paisaje y el dominio del urbanismo compacto".

El último gran proyecto de Kurokawa, quien hizo su debut internacional en 1960 a los 26 años, fue el Centro Nacional de Arte de Tokio (NACT, en sus siglas en inglés por las que se le llama). Se trata del mayor museo de arte de Japón, un complejo futurista sin colección permanente, con una inmensa fachada ondulada realizada totalmente en cristal y con alta tecnología que dan paso a una superficie de 48.000 metros cuadrados, de los que 14.000 metros son para exposiciones, y que está situado en Roppongi, el barrio cosmopolita y elegante del corazón de Tokio.

El NACT, del que Kurokawa pretendió que encarnara el museo "del siglo XXI", es la primera institución artística japonesa de los últimos 30 años y la quinta pública del país asiático.Al carecer de colección propia, hace que sea el mayor centro de arte del planeta para exposiciones temporales, como con la que abrió sus puertas, Kisho Kurokawa: de la edad de las máquinas a la edad de la vida, que mostraba maquetas y fotografías de algunas de las joyas arquitectónicas del arquitecto, como el edificio del consorcio electrónico nipón Sony, en Osaka.

Kurokawa, quien acudió al preestreno del museo vestido con un quimono masculino de gala, afirmó entonces que "la mayor originalidad del centro es que presentaremos cualquier colección de Japón o del extranjero que queramos en cualquier momento, lo que combinaremos con nuestra misión de atraer a jóvenes artistas de calidad".

Otro de los objetivos que persiguió Kurokawa con el NACT era "que fuera el primer museo del planeta en usar ampliamente la tecnología de la red gracias a la excelencia de la tecnología en filmación en Japón, que permite, junto con la tecnología digital e Internet, que el público pueda ver obras de arte más claramente que si las contemplara en los museos en los que se exhiben en el mundo".

Kurokawa, cuya esposa es la actriz Ayako Wakao, recibió numerosas distinciones japonesas e internacionales, como la Medalla de Oro de la Academia de Arquitectura de Francia, en 1986, y el Premio de Arquitectura Internacional del Museo Athenaeum de Chicago, en 2006, año en el que el Gobierno japonés le distinguió con el título de persona de mérito cultural.

Fue el primer arquitecto japonés en ser aceptado como miembro de honor del Royal Institute of British Architects.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 14 de octubre de 2007