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Reportaje:

Cómo reformar un edificio protegido sin licencia

El Ayuntamiento aprueba el plan especial de un hotel una vez que el inmueble ya está remozado

Existe un truco para reformar un edificio protegido sin necesidad de cumplir los requisitos municipales que exigen la conservación de los elementos más singulares. La forma es la siguiente: se pide una licencia de obra menor, que faculta para comenzar las obras. Se reforma todo el inmueble. Incluso se puede tirar algún muro con una especial protección. Es posible comenzar la actividad del nuevo negocio, porque, con un poco de suerte, no pasa nada. Esta práctica es la que ha seguido, más o menos, la cadena de hoteles High Tech Hotels and Resorts para reformar un edificio de cinco plantas catalogado como protegido y convertirlo en un hotel de lujo, situado en la calle de Jorge Juan, 17 (distrito de Salamanca).

"Derribamos un muro del portal y no sabíamos que estaba protegido", reconoce el empresario

"Nosotros solicitamos una licencia de obra mediana", explica el responsable de la cadena, Antonio Fernández. "Pensamos que la reforma no necesitaba un plan especial", precisa. "Y tiramos para adelante". Esto ocurrió en 2005. De hecho, la empresa solicitó un plan especial para comenzar las obras, pero éste fue archivado. El proceso administrativo quedaba parado y para el Ayuntamiento el inmueble no sufría ninguna transformación.

Todo iba sobre ruedas, para la empresa, hasta que un día, a mediados de 2006, unos técnicos de Urbanismo, del Departamento de Disciplina Ambiental, pasaron por delante del inmueble y se percataron de que estaba engalanado con unos andamios y que estaba mutando para convertirse en un hotel.

El inmueble que data de principios del siglo XIX, tiene unas balconadas típicas de la época y un portal modernista con cristaleras, cuenta con una protección de grado 2 (hay seis niveles de protección en función de su singularidad, y el dos afecta a la estructura del inmueble). Para cambiar el uso de este edificio de residencial a hotelero se requiere un plan especial que "describe cómo debe hacerse la obra para respetar los elementos más singulares". El 18 de agosto del año pasado un representante de la empresa presentó la solicitud para tramitar dicho plan especial.

Cuando los técnicos municipales descubrieron lo que se estaba haciendo en el edificio, "el Ayuntamiento abrió un expediente sancionador ordenó la suspensión de la actividad", relata la directora general de Urbanismo del Consistorio, Beatriz Lobón. Pero la empresa hotelera no se dio por aludida. "Nosotros recurrimos ante un juez. Y mientras, continuamos las obras", reconoce Fernández.

Para solucionar el entramado administrativo, el pleno municipal del Ayuntamiento aprobó el pasado jueves "el plan especial de protección y control urbanístico ambiental de usos para la finca situada en la calle de Jorge Juan, 17". O sea, legalizó por la vía administrativa y a posteriori una práctica inicial totalmente ilegal. "Cuando exigimos el plan especial, ya estaban las obras realizadas", cuenta Lobón. "La empresa sólo empezó a interesarse por la situación legal cuando exigimos el cierre de la actividad", agrega.

El concejal socialista responsable de temas urbanísticos, Pedro Sánchez, critica "la falta de control del Ayuntamiento en temas de disciplina urbanistica. La Concejalía de Urbanismo actúa a rebufo de los acontecimientos", indica. Lobón asegura que ésta no es una práctica frecuente. "Pero es inevitable. La ciudad es enorme", precisa. "Cuando te encuentras con unas obras ya realizadas, lo que hay que hacer es exigir que se cumpla la normativa. Por eso aprobamos ahora el plan especial", sostiene. El nuevo plan más que indicar lo que se debe proteger, señala lo que se debe corregir.

Una vez aprobado el nuevo proyecto, la empresa High Tech Hotels and Resorts tendrá que subsanar los problemas causados. "Tiramos un muro de la pared del portal que por lo visto tenía una gran protección. Pero no lo parecía... Ahora tendremos que reponerlo", explica con resignación el empresario. La cadena ha recuperado 18 edificios antiguos en Madrid y los ha convertido en hoteles. "Tenemos otros hoteles y es la primera vez que nos pasa esto", sostiene el empresario.

En una reunión del órgano que vela por el patrimonio arquitectónico de la ciudad (CIPHAM), se determinaron las medidas que debían tomarse para reformar el hotel: "Se deberán recuperar las puertas originales de todas las plantas del inmueble. Se deberán recuperar las carpinterías originales de las ventanas. No se subdividirá la galería, debiendo integrarla en un conjunto único de habitaciones. Deberá recuperarse el portal, así como la puerta del mismo. Los acabados interiores y exteriores, deberán utilizar unos materiales acordes con el nivel de catalogación del edificio".

La consecuencia de este desaguisado urbanístico es una futura multa económica a la empresa infractora. "Pondremos una sanción segura", sentencia Lobón. "Determinaremos el importe cuando justifiquen si cumplen o no con el plan especial".

El empresario reconoce que el Ayuntamiento "ha cumplido escrupulosamente con la ley. Si ha habido alguna irregularidad ha sido culpa nuestra", se excusa. "Había elementos que estaban protegidos y los derribamos. No lo sabíamos", repite Fernández, quien remarca que "Hemos respetado el 99% del edificio. Las balconadas, el ascensor original con cerramiento de malla, la escalera...".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 1 de octubre de 2007