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Entrevista:ALAN RUSBRIDGER | Director de 'The Guardian'

"Nunca querremos ser triviales"

Alan Rusbridger, director del diario The Guardian, cree que los periodistas han de aceptar que las ediciones electrónicas tienen la misma importancia que las de papel y admite que diarios como el suyo y como EL PAÍS se debaten entre la tendencia a lo trivial y la tradición de lo profundo. Rusbridger conversará mañana sobre el futuro del periodismo con el director de este diario, Javier Moreno, en el Hay Festival que se celebra estos días en Segovia (12.00. Palacio Episcopal, Plaza de San Esteban). Ambos directores charlarán sobre periodismo en un encuentro impulsado por el director del festival, Peter Florence, que moderará la escritora y ex directora de The Independent Rosie Boycott.

"No dedicaría muchos recursos al 'caso McCann'. No nos dice nada sobre el mundo"

Pregunta. ¿Cómo están afectando Internet y los canales 24 horas al periodismo tradicional?

Respuesta. Son medios diferentes. Internet pide las cosas de manera inmediata. Pero la gente no sólo quiere inmediatez, también quiere más profundidad. Quiere más de lo que le están dando los periódicos. Eso coloca a un director frente a retos logísticos muy difíciles, sobre cómo organizar la redacción para dar a los periodistas de la edición impresa tiempo suficiente para reflexionar y analizar y al mismo tiempo poder producir material rápido y al instante.

P. ¿Y cómo está usted haciéndolo en The Guardian?

R. En los últimos 10 años lo hemos ido haciendo de manera bastante gradual pero si le pregunta a cualquier miembro de la redacción le dirá que escribir para la edición digital forma parte de su trabajo. Ese cambio no ha representado grandes dificultades. El siguiente paso es un cambio mental mucho más radical: aceptar que la edición digital es tan importante como la edición impresa.

P. ¿Eso significa disponer de mucha más gente?

R. Es poco probable que vayamos a tener más gente. En todos los periódicos la edición impresa está declinando gradualmente e Internet está creciendo con bastante rapidez. Pero, al menos en Gran Bretaña, hay una gran brecha financiera entre una cosa y la otra. Viene un periodo de gran incertidumbre desde el punto de vista financiero. Y habrá diferencias entre los editores de los periódicos y los empleados para mantener los costes.

P. ¿Cómo está influyendo todo eso en lectores y contenidos?

R. No tenemos demasiada información sobre eso. Ahora tenemos triviales, profundos y gratuitos. Hay muchos periódicos gratuitos, muchas canales 24 horas, mucha radio. Para alguna gente, especialmente los jóvenes, eso ya está bien. Luego está Internet, que también tiene esa división horizontal y al mismo tiempo está fragmentado verticalmente, con áreas de especial interés. Periódicos como EL PAÍS y The Guardian están estrujados en ese angosto espacio entre lo trivial y lo profundo. The Guardian nunca querrá convertirse en trivial. Tenemos que pensar en cómo administrar los recursos para ser un periódico profundo. Eso significa política internacional, política, cultura, medios, ciencia...

P. ¿Dónde encaja ahí el caso McCann?

R. Es una elección que han de hacer los periódicos. Es un tema interesante pero no importante. No dedicaría muchos recursos al caso McCann. No nos dice nada sobre el mundo.

P. ¿Es un caso excepcional o un síntoma del futuro?

R. En Gran Bretaña no hay muchos suscriptores y el 70% de las ventas dependen de la elección diaria que hace cada lector. Eso ha llevado a que los diarios más serios diseñen ahora la primera página para vender. Esta mañana el Times dedicaba dos tercios de su portada a José Mourinho. Hubiera sido impensable hace 20 años. El Times decidía entonces su portada de acuerdo a una importancia jerárquica, como el Herald Tribune o el New York Times. Es lo que hace el Independent, que intenta atraer la atención con una historia en primera que no tiene nada que ver con la agenda informativa. Es un cambio fundamental en el periodismo, impulsado por razones económicas. Por eso no quise que The Guardian se convirtiera en tabloide. Quería que mantuviéramos una jerarquía.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 28 de septiembre de 2007