Crítica:Crítica
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Ojo por ojo

"Por la noche salen bichos de todas clases: furcias, maricas, lesbianas, drogadictos, traficantes de drogas... Algún día llegará una verdadera lluvia que limpiará las calles de esta escoria", clamaba Travis Bickle en la portentosa Taxi driver (Martin Scorsese, 1976). Bickle, un iluminado demente, veterano de la guerra de Vietnam, se creía de tal modo la cantinela que, ojo por ojo, se acabó convirtiendo en un atroz justiciero de la noche neoyorquina y en sui géneris defensor de una prostituta infantil a la que daba vida Jodie Foster. Tres décadas después, la misma Foster es productora y protagonista de La extraña que hay en ti, donde interpreta a una especie de Travis del nuevo milenio, el del miedo post 11-S, la inmigración y la corrupción empresarial a gran escala. Una película, al contrario que Taxi driver, basada en la glorificación del ojo por ojo, que tras una mirada superficial podría pasar como un producto antisistema, pero que bajo su capa de intento de reflexión sobre el terror cotidiano esconde una antidemocrática apología de la venganza y una solemne defensa de la guerra al mal como forma de prevención.

LA EXTRAÑA QUE HAY EN TI

Dirección: Neil Jordan. Intérpretes: Jodie Foster, Terrence Howard, Nicky Katt, Naveen Andrews. Género: thriller. EE UU, 2007. Duración: 119 minutos.

El filme esconde una antidemocrática apología de la venganza

El escarmiento ha sido el protagonista de infinidad de filmes a lo largo de la historia, pero pocos tan zafios como La extraña que hay en ti. Como si de una vulgar producción al servicio de Charles Bronson, Chuck Norris o Steven Seagal se tratase, no hay la más mínima reflexión ética acerca del comportamiento de la protagonista tras sufrir un criminal acto de violencia. El peor tebeo de superhéroes contiene más altura que el carrusel de banalidades ofrecido para justificar la actitud de la defensora de los inocentes, e incluso se permiten el lujo de homenajear a Taxi driver a través de un guiño delante de un espejo. "Are you talking to me?", decía De Niro. "Hey you!", se dice a sí misma Foster. Pero la cinta de Scorsese era turbia, compleja, catártica. El dolor puede provocar dudas, pero de ahí a enaltecer los tiempos del salvaje Oeste hay un trecho. Ni qué decir tiene que el británico Neil Jordan dirige la función con garra... pero ello convierte a la película en aún más peligrosa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0027, 27 de septiembre de 2007.

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