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En memoria de Jesús de Polanco

El constructor de un imperio de palabras

Un acto multitudinario rinde homenaje en Madrid a la figura de Jesús de Polanco

Dos meses después del fallecimiento del fundador del Grupo PRISA, Jesús de Polanco, centenares de personas rindieron ayer homenaje al empresario líder de la comunicación en español. El acto cívico -al que asistieron la vicepresidenta del Gobierno, seis ministros y el alcalde de Madrid, además de personalidades de la cultura, la empresa y los medios de comunicación- evocó la larga trayectoria emprendida por Polanco para crear un grupo de comunicación que es un referente en la defensa de la libertad y de los valores democráticos. Los participantes en el acto recordaron con emoción una vida marcada por el trabajo tenaz y la sobriedad, la misma que presidió el homenaje.

Era un acto que no podía ser alegre, pero que nadie quería que fuera triste. Lo advirtió Iñaki Gabilondo al inicio del acto cívico en memoria de Jesús de Polanco, fallecido el pasado 21 de julio. Y así fue. Cerca de 2.000 personas acudieron al Círculo de Bellas Artes de Madrid para homenajear al ex presidente de PRISA por su larga trayectoria de emprendedor y editor que contribuyó a la modernización de la comunicación en este país.

"Polanco pagó el precio de la independencia", destacó Cebrián

Era un acto que no podía ser alegre, pero que nadie quería que fuera triste. Lo advirtió Iñaki Gabilondo al inicio del acto cívico en memoria de Jesús de Polanco, fallecido el pasado 21 de julio. Y así fue. Cerca de 2.000 personas acudieron al Círculo de Bellas Artes de Madrid para homenajear al ex presidente de PRISA por su larga trayectoria de emprendedor y editor que contribuyó a la modernización de la comunicación en este país. "Jesús de Polanco construyó un imperio de palabras, y pagó el precio de la independencia", resumió Juan Luis Cebrián, consejero delegado de PRISA.

En presencia de ocho miembros del Gobierno, sentados en primera fila, el ex jefe del Ejecutivo Felipe González afirmó, con gesto serio, que le "preocupa el fuego amigo y los daños colaterales" en la guerra del fútbol. Un conflicto en el que empresarios que se identifican con el actual Gabinete, y que gestionan Mediapro, han usurpado derechos del fútbol televisado que corresponden a Audiovisual Sport. "Si hoy viviera, Jesús estaría sufriendo por los daños del fuego amigo y por otras situaciones absurdas que estamos viviendo", lamentó González.

El acto cívico en memoria de Jesús de Polanco, fallecido a los 77 años, comenzó con una música que a él le gustaba, el flamenco. Diego el Cigala interpretó Lágrimas negras, uno de cuyos versos dice: "Siento el dolor profundo de tu partida...". El escenario era la sala en la que Polanco presidía cada año la entrega de los Premios Ortega y Gasset de Periodismo. Al acto, organizado por el Grupo PRISA y abierto al público, asistieron destacados representantes de la vida pública española, "unidos en el dolor, solidarios en el respeto, vencidos por la amistad", en expresión de Juan Luis Cebrián. Dirigentes políticos, empresarios, figuras del mundo de la cultura y de la comunicación acudieron junto a lectores de EL PAÍS, oyentes de la SER y espectadores de Cuatro para rendir homenaje al empresario que puso en pie el mayor grupo de información y entretenimiento en español.

La figura de Polanco fue glosada por el filósofo y miembro de la Real Academia Española (RAE) Emilio Lledó; por el ex presidente del Gobierno Felipe González, y por el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón. Ignacio Polanco, que asumió la presidencia de PRISA tras el fallecimiento de su padre, elogió de éste su fuerza, su capacidad de liderazgo y la enseñanza de que "hay que vivir el éxito con escepticismo". Cebrián subrayó la fuerza de su carisma y de su liderazgo.

El Gobierno estuvo representado por la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, y otros siete ministros. También asistieron los presidentes de Andalucía y de Cantabria, Manuel Chaves y Miguel Ángel Revilla, respectivamente, así como el ex líder del PCE Santiago Carrillo, entre otras muchas personalidades.

El periodista Iñaki Gabilondo presentó el acto y a los intervinientes. Tras intervenir El Cigala, un vídeo resumió en imágenes la vida de Polanco, desde que en 1958 fundó la editorial Santillana, germen del negocio empresarial que luego permitió crear PRISA. Uno de los momentos decisivos en esa trayectoria fue su incorporación en 1973 al equipo fundacional de EL PAÍS. Un proyecto en el que Polanco colaboró mano a mano con José Ortega Spottorno y Juan Luis Cebrián, primer director del diario.

Vivir lejos del boato

Ignacio Polanco, presidente del Grupo PRISA, cerró el acto con una breve intervención en la que destacó la figura de su padre como editor y empresario al agradecer las palabras de afecto y amistad expresadas en las intervenciones. También subrayó "la fuerza y capacidad de liderazgo" del fundador de PRISA y recordó que su padre enseño a sus hijos a "vivir con discreción y lejos del boato".Puso énfasis en el orgullo que supone para él haber tenido la oportunidad de aprender del ejemplo de su padre y la insistencia con la que ilustró a su familia "en el sano escepticismo con que debe administrarse el éxito". Agradeció la asistencia al público que participó en el homenaje antes de ceder la palabra a Clara, de 12 años, hija de Manuel Polanco, que hizo el retrato de su abuelo en nombre de los nueve primos. "El abuelo era simpático, le gustaba cantar. Cuando cantaba los ojos se le ponían chiquititos y sonreía. No nos daba el aguinaldo si antes no le cantábamos un villancico. Luego cantábamos muchos", relató la niña. "También le gustaba bailar Un pasito pá adelante, un pasito patrás, en lo que ya conocemos el estilo Polanco", añadió.Clara continuó con los recuerdos de familia: "Le gustaba jugar al Trivial pero sin tarjetas. De pronto preguntaba que por qué el Rastro de Madrid se llamaba Rastro. Él sabía la respuesta. Él se sabía claro, todas las respuestas y tenía una gran memoria"."La última vez que jugamos a las preguntas fue en Semana Santa, en Tenerife", dijo al concluir su intervención: "Él, sentado como siempre en su sitio favorito, mirando al mar, a La Gomera. Sabemos que nuestro abuelo era una persona importante. También para nosotros".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 21 de septiembre de 2007

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