El bipartito de Barcelona se compromete a construir 12.000 pisos públicos hasta 2011

Políticas sociales, de convivencia y proximidad son los ejes del plan de actuación municipal

Un total de 12.000 pisos de protección durante el mandato. Es la única concreción que ofrece el Documento base para el debate del programa de actuación municipal 2008-2011. El resto de la propuesta esboza las directrices pensadas por el bipartito para la ciudad para los próximos cuatro años. A saber: más políticas sociales, con el acento en la atención a las personas, más cuidado del espacio público como escenario común y las reglas de convivencia. La oposición, en cambio, no ve nada claro que esas propuestas puedan salir adelante sin su apoyo.

El documento en cuestión es una descripción de las prioridades que se marca la ciudad para los próximos cuatro años, 124 páginas que esbozan, sin concretar, las políticas municipales. Tal vez el capítulo más explícito sea el de la vivienda. "Uno de los objetivos principales es la construcción de 12.000 pisos protegidos durante el mandato, el desarollo de políticas de alquiler social, concretar un plan de choque contra la infravivienda -pisos sociales- y la creación de una oficina integral de vivienda por distrito", precisa uno de los puntos.

La concreción es menor en otro de los ejes que se presentan como troncales: las polítivas de cohesión e inclusión social. En cuanto al desarrollo urbanístico de la ciudad, tampoco depara ninguna sorpresa y concreta que en los próximos años se seguirá trabajando en la reconversión de barrios que fueron industriales: Zona Franca y la Verneda. Y continuará la transformación de otras zonas, como el 22@, el frente marítimo y, especialmente, Sant Andreu-Sagrera. Esta gran superficie ocupada ahora por el tendido de vías es la que ha pasado el mandato anterior a la espera de que se aprobaran diferentes planes urbanísticos ligados a la transformación por la llegada del AVE y la estación que se construirá. Una demora en la planificación urbanística que está directamente relacionada con el retraso -hasta julio pasado- que ha sufrido la definición y concreción del trazado del tren de alta velocidad a su paso por Barcelona.

Como modelo de progreso económico, el programa quiere impulsar un "pacto local" por la ocupación para mejorar la calidad de los puestos de trabajo en la ciudad. También se hace referencia, sin más detalles, a que se profundizará en un "turismo concertado" con los sectores implicados.

Mantener impuestos

En los ejes de cultura para los próximos cuatro años, no se va más allá de la promesa de realizar grandes equipamientos -llamados "fábricas para la creación"- para cada uno de los distritos. Se trataría de un espacio para las distintas expresiones artísticas.

En el capítulo financiero, el documento sostiene que el compromiso es "mantener y no subir la presión fiscal", y aumenta el peso de los gastos corrientes relacionados con la prestación de servicios sociales, de convivencia, de espacio público y seguridad. Dentro de la previsión económica financiera para los próximos cuatro años, el plan de actuación municipal prevé mantener el ritmo inversor de los últimos años.

La oposición es necesaria

Hace cuatro años, el entonces tripartito municipal presentó y aprobó en una comisión de Presidencia de Hacienda el documento propuesta del Plan de Actuación Municipal (PAM) para 2003-2007. Lo hizo en diciembre, siete meses después de las elecciones municipales, porque les costó bastante poner sobre papel el acuerdo político alcanzado a tres bandas entre socialistas, ERC e ICV, pero con una concreción mayor de las políticas y las partidas asignadas por áreas. Después se abrió el proceso de participación -tiene que pasar por los distritos- y fue aprobado en marzo de 2004 por la mayoría que tenía el tripartito.

La propuesta del plan de actuación para los próximos años lleva otro camino, precisamente porque el Gobierno de PSC e ICV está en minoría y requiere algún apoyo para que salga adelante. La preferencia -no manifiesta, pero sí latente- es que ese apoyo venga de la mano de Jordi Portabella, ex socio y ahora en la oposición. Por eso, el documento se quiere presentar como informe en la comisión de Presidencia de mañana, para después abrir el proceso participativo y en ese camino llegar a acuerdos con la oposición. De hecho, esa vía es la que ha sido sugerida por Esquerra para dar sus votos a sus antiguos socios. La formación republicana no quiso hacer ningún tipo de comentario ayer. Para CiU, ese camimo no vale. Joaquim Forn, portavoz de CiU en el consistorio, precisó ayer que las normas que establece el Reglamento Orgánico Municipal (ROM) del consistorio son otras y hay que cumplirlas. "Las normas dicen que el PAM debe tener una aprobación inicial en la comisión de Presidencia. No vale un informe que no se vota", apunta Forn. El quid de la cuestión está claro: si hay votación, el programa se podría estrellar por el rechazo de la oposición, que tiene la mayoría.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 17 de septiembre de 2007.