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La justicia israelí ordena un nuevo cambio en el muro de Cisjordania

Es un pequeño triunfo para los palestinos que provoca una situación embarazosa para el Gobierno israelí. Los habitantes de Bilin -pueblo de la Cisjordania ocupada escenario de protestas desde hace 130 viernes- lograron ayer que el Tribunal Supremo de Israel les diera la razón. El trazado de la barrera metálica debe ser modificado para no perjudicar a decenas de campesinos que tenían vetado el acceso a 200 hectáreas de cultivos. Por unanimidad, tres magistrados de la Corte anunciaron que no ven motivos de seguridad que justifiquen el severo castigo que suponía el diseño original de la barrera.

Está por ver el resultado definitivo, porque el Supremo exige al Gobierno que en un "periodo razonable" dibuje un nuevo recorrido para la barrera, en algunos lugares de cemento y, en otros, una valla metálica. Y en alguna ocasión, el cambio no ha sido para mejor. En todo caso, la construcción del muro en territorio ocupado, y Bilin lo es, es ilegal, según sentencia del Tribunal Internacional de Justicia. El fallo, de cumplirse en su integridad, permitirá que los campesinos puedan acceder a 170 hectáreas de las que fueron arrancados miles de olivos. Y a otras 26 hectáreas que ocupaba la barrera. "Debe destruirse la valla en ciertas secciones y construir otra", dictaminan los jueces. Un total de 1,7 kilómetros de su recorrido se verá afectado.

El pueblo de Bilin, de unos 1.800 vecinos, se ubica a un par de kilómetros de la frontera anterior a la guerra de 1967. Es ya un símbolo para decenas de activistas judíos y palestinos que desde hace dos años y medio acuden cada viernes para protestar contra la verja y la ocupación.

Junto a Bilin, se ha construido el asentamiento de Modiin Illit. Algunos de sus edificios se han alzado con desprecio notorio de los planes urbanísticos y un par de empresas se hicieron con contratos de propiedad de forma fraudulenta. El Alto Tribunal prohibió hace un par de años la entregara de las llaves a los propietarios.

El Supremo, una de las pocas instituciones respetadas en Israel, ha ordenado frecuentes cambios en el trazado del muro. No obstante, autoriza también situaciones trágicas: ciudades totalmente rodeadas y pueblos partidos por la mitad, sin contar las confiscaciones de tierras. Israel alega razones de seguridad y explica que los atentados suicidas perpetrados por terroristas procedentes de Cisjordania han caído en picado, aunque algunos ministros dicen abiertamente que el muro constituirá la frontera de Israel. Para los palestinos, es un episodio más de un expolio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de septiembre de 2007